La escopeta nacional, de Luis García Berlanga, es una comedia muy a la española, de esas que te sacan una risa amarga mientras te sueltan una crítica social con toda la mala leche del mundo. Y aunque está ambientada en los últimos coletazos del franquismo, muchas de las cosas que retrata siguen sonando muy actuales.
Un empresario catalán, dueño de una empresa de porteros electrónicos, quiere hacer contactos en Madrid para meter sus productos en los ministerios. ¿Cómo lo intenta? Montando una cacería en una finca andaluza, rodeado de políticos, aristócratas, obispos y todo tipo de personajes rancios y aprovechados. Lo que parece una reunión de negocios se convierte en una comedia de enredos donde nadie escucha a nadie, todos se aprovechan de todos y todo el mundo quiere sacar tajada.
Es Berlanga puro: diálogos que se pisan unos a otros, un humor tan fino como caótico, y una galería de personajes que, aunque caricaturescos, parecen sacados de cualquier reunión familiar o política de la época. Es como mirar por un agujerito el alma de una España rancia, hipócrita y llena de postureo, donde las formas importan más que el fondo.
El reparto es de lujo: José Sazatornil, Agustín González, Mónica Randall... todos clavan unos personajes tan grotescos como reales. No hay héroes, solo interesados. Y eso es parte del encanto.
¿Qué tiene de especial?
Que es una radiografía brutal de la sociedad franquista, hecha con ironía, inteligencia y una sátira tan afilada que todavía hoy corta. Es de esas pelis que, si rascas un poco, descubres que detrás de la risa hay una crítica demoledora. Y ojo, que es la primera de una trilogía (Patrimonio Nacional y Nacional III), así que si te gusta, hay más tela que cortar.
¿Lo malo?
Si no estás muy familiarizado con el contexto político y social de la España de los 70, puede que algunas cosas se te escapen. Y el estilo de Berlanga, con conversaciones caóticas y escenas largas llenas de personajes hablando a la vez, puede resultar algo agotador para quien no esté acostumbrado.
¿Fácil de ver?
Sí y no. Es entretenida, pero tiene ese estilo berlanguiano que no todo el mundo disfruta. No es de risa fácil, sino de carcajada amarga. Hay que pillar el subtexto.
¿Recomendada?
Sí, sobre todo si te interesa la historia reciente de España o si te gustan las comedias con trasfondo. Y si te va el humor negro, cínico y bien escrito, ni te lo pienses.
Curiosidades
El sacerdote interpretado por Agustín González dice: «Lo que he unido en la tierra, en el cielo no lo separa ni siquiera Dios». González interpretará a un sacerdote y repetirá esta misma frase en Belle Epoque (1992) .
Reseña a petición de @Herme sobre su hilo La "envidia" nacional.
General - La “envidia” nacional
A colación del hilo publicado por @Tonald Drump se me viene a la cabeza unas reflexiones sobre estereotipos y valores o antivalores que cada sociedad promueve. Aunque probablemente no sea cierto y por poner algunos ejemplos puede decirse lo que unos grupos sociales o naciones piensan de otros...
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