3 de Junio. Continuando un poco con el tema de los primeros pasos y los pioneros de la fotografía, hoy quería hablaros de algo que en su momenbto fue una autentica revolución: EL RETRATO FOTOGRÁFICO
¿Os habéis parado a pensar alguna vez cómo esta movida nos cambió por completo la forma de vernos a nosotros mismos y de querer que nos vieran?
A ver, antes de que existiera la fotografía, si querías tener un retrato tuyo (o de tu familia), tenías que ser de la realeza, tener pasta o al menos lo suficiente para encargarle un cuadro a un pintor. Eso significaba que solo unos pocos privilegiados podían tener una imagen de sí mismos, y lo que se veía en esos cuadros solía ser una versión súper idealizada o muy "señorial" de la persona, nada de la realidad pura y dura. El artista le ponía su toque, claro.
Pero de repente, aapareció la fotografía. Y con ella, la posibilidad de que cualquiera, con un poquito de dinero poudiera tener su propia imagen capturada
Ya no solo los nobles y los ricachones tenían su "selfie" (por llamarlo de alguna forma). De repente, la gente de a pie, los tenderos, los artesanos, ¡hasta los del pueblo! pudieron verse a sí mismos y mostrarse al mundo. Esto, fue un paso gigante en cómo la gente normal empezó a valorarse y a querer dejar constancia de que estaban ahí. Como si dijeran: "¡Eh, yo también existo y aquí está mi prueba!".
Aunque al principio se seguían buscando poses muy formales y se retocaba algo, la fotografía trajo consigo una verdad que los cuadros no siempre ofrecían. Podías ver las arrugas, las expresiones más naturales (aunque muchas fotos antiguas parecen de gente un poco estreñida, ¡culpa de que había que estar quietos un montón de tiempo!). Esto nos hizo mirarnos al espejo de una forma mucho más directa. ¿Éramos así de verdad? ¿O preferíamos la versión "mejorada" que nos pintaban? Era como un "momento de la verdad" fotográfico.
Con el retrato fotográfico, la gente empezó a darle vueltas a cómo querían presentarse. La ropa, la pose, los objetos que salían... todo se convirtió en parte de contar quién eras. ¿Querías parecer serio y respetable? ¿O quizás más enrollado y artístico? La foto era tu carta de presentación visual. Y esto se potenció a tope con los álbumes familiares, que se convirtieron en auténticas enciclopedias visuales de generaciones. ¡Pasabas una tarde viendo el álbum y sabías la historia entera de la familia!
Pensemos en las fotos de nuestros abuelos o bisabuelos. Son como ventanas al pasado, pruebas tangibles de que existieron. Antes, esos recuerdos visuales eran súper escasos o solo para unos pocos. La fotografía cambió radicalmente la forma en que recordamos a nuestros seres queridos y a nuestra propia historia familiar. Es como si cada foto fuera un pedacito de tiempo congelado.
En resumen, el retrato fotográfico no fue solo un invento muy bacilón ; fue como un espejo gigante que se puso delante de toda la sociedad, cambiándola para siempre. Nos dio el control sobre nuestra propia imagen, nos hizo más conscientes de cómo nos veíamos y cómo queríamos ser vistos, y transformó la forma en que construimos y guardamos nuestros recuerdos.
¿Creéis que la llegada del retrato fotográfico nos hizo más únicos y especiales? ¿O quizás nos metió en esta espiral de "postureo" constante que vemos hoy en día con las redes sociales?
El primer Selfie de la historia se lo tomó Robert Cornelius en 1839, en Filadelfia (Estados Unidos), este señor, que era un fabricante de lámparas y aficionado a la química, se montó su propio tinglado fotográfico. Salió al patio de su tienda y se hizo el primer autorretrato. Sí, un selfie en toda regla, ¡pero en 1839!
Mañana: fotografía de guerra
¿Os habéis parado a pensar alguna vez cómo esta movida nos cambió por completo la forma de vernos a nosotros mismos y de querer que nos vieran?
A ver, antes de que existiera la fotografía, si querías tener un retrato tuyo (o de tu familia), tenías que ser de la realeza, tener pasta o al menos lo suficiente para encargarle un cuadro a un pintor. Eso significaba que solo unos pocos privilegiados podían tener una imagen de sí mismos, y lo que se veía en esos cuadros solía ser una versión súper idealizada o muy "señorial" de la persona, nada de la realidad pura y dura. El artista le ponía su toque, claro.
Pero de repente, aapareció la fotografía. Y con ella, la posibilidad de que cualquiera, con un poquito de dinero poudiera tener su propia imagen capturada
Ya no solo los nobles y los ricachones tenían su "selfie" (por llamarlo de alguna forma). De repente, la gente de a pie, los tenderos, los artesanos, ¡hasta los del pueblo! pudieron verse a sí mismos y mostrarse al mundo. Esto, fue un paso gigante en cómo la gente normal empezó a valorarse y a querer dejar constancia de que estaban ahí. Como si dijeran: "¡Eh, yo también existo y aquí está mi prueba!".
Aunque al principio se seguían buscando poses muy formales y se retocaba algo, la fotografía trajo consigo una verdad que los cuadros no siempre ofrecían. Podías ver las arrugas, las expresiones más naturales (aunque muchas fotos antiguas parecen de gente un poco estreñida, ¡culpa de que había que estar quietos un montón de tiempo!). Esto nos hizo mirarnos al espejo de una forma mucho más directa. ¿Éramos así de verdad? ¿O preferíamos la versión "mejorada" que nos pintaban? Era como un "momento de la verdad" fotográfico.
Con el retrato fotográfico, la gente empezó a darle vueltas a cómo querían presentarse. La ropa, la pose, los objetos que salían... todo se convirtió en parte de contar quién eras. ¿Querías parecer serio y respetable? ¿O quizás más enrollado y artístico? La foto era tu carta de presentación visual. Y esto se potenció a tope con los álbumes familiares, que se convirtieron en auténticas enciclopedias visuales de generaciones. ¡Pasabas una tarde viendo el álbum y sabías la historia entera de la familia!
Pensemos en las fotos de nuestros abuelos o bisabuelos. Son como ventanas al pasado, pruebas tangibles de que existieron. Antes, esos recuerdos visuales eran súper escasos o solo para unos pocos. La fotografía cambió radicalmente la forma en que recordamos a nuestros seres queridos y a nuestra propia historia familiar. Es como si cada foto fuera un pedacito de tiempo congelado.
En resumen, el retrato fotográfico no fue solo un invento muy bacilón ; fue como un espejo gigante que se puso delante de toda la sociedad, cambiándola para siempre. Nos dio el control sobre nuestra propia imagen, nos hizo más conscientes de cómo nos veíamos y cómo queríamos ser vistos, y transformó la forma en que construimos y guardamos nuestros recuerdos.
¿Creéis que la llegada del retrato fotográfico nos hizo más únicos y especiales? ¿O quizás nos metió en esta espiral de "postureo" constante que vemos hoy en día con las redes sociales?
El primer Selfie de la historia se lo tomó Robert Cornelius en 1839, en Filadelfia (Estados Unidos), este señor, que era un fabricante de lámparas y aficionado a la química, se montó su propio tinglado fotográfico. Salió al patio de su tienda y se hizo el primer autorretrato. Sí, un selfie en toda regla, ¡pero en 1839!
Mañana: fotografía de guerra