Historia JOHN SCHNEEBERGER

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Imagina que vas al médico, una persona en la que, por lógica, confías. Es un profesional que está ahí para ayudarte a curar tus heridas, alguien con quien deberías sentirte seguro, ¿no? Ahora, imagina que esa confianza se rompe de golpe. Eso fue exactamente lo que le pasó a Candice en 1992.

Ella acudió a la consulta de John Schneeberger, un médico muy respetado en la pequeña comunidad de Kipling, Canadá, donde todos se conocían. Durante esa visita rutinaria (algo que Candice contaría más tarde), algo no iba bien: perdió el conocimiento sin razón aparente, y al despertar, sintió que algo extraño había ocurrido. Tenía la sensación de haber sido agredida sexualmente. Pero, ¿cómo demostrarlo?

Candice acudió a la policía y denunció el abuso, sometiéndose a exámenes médicos. El ADN encontrado en su ropa interior era la clave. Como parte del protocolo, las autoridades tomaron muestras de sangre de Schneeberger para compararlas con el ADN hallado. Y aquí llegó la sorpresa: no había coincidencia.

La prueba salió negativa. Nadie la creyó, porque la ciencia no fallaba... así que, según todos, Candice mentía.

Pero ella no se rindió. Aunque el mundo entero dudaba de su historia, su instinto decía otra cosa. Años después, su esposo, desesperado por ayudarla, decidió actuar. Robó una muestra de cabello y un bálsamo labial del doctor. Con esas pruebas en su poder, realizó un análisis de ADN por cuenta propia y... bingo, el resultado fue positivo.

La policía volvió a intervenir, repitieron las pruebas de sangre… y nada, Schneeberger seguía limpio.

La verdad resultó ser más siniestra de lo que nadie podía imaginar: Schneeberger se había implantado quirúrgicamente un tubo de plástico en su brazo, lleno de sangre de otra persona (se sospechaba que era de un donante o de otro paciente). Así, cada vez que le extraían sangre, los médicos sacaban sangre que no era suya. Para abusar de ella usó un medicamento que hace que el cuerpo quede totalmente paralizado, como la parálisis del sueño.

Tras un análisis más riguroso y la presión pública, el engaño salió a la luz. En 1999, John Schneeberger fue arrestado. Fue declarado culpable de agresión sexual, obstrucción a la justicia y fraude. Pasó seis años en prisión, perdió la ciudadanía canadiense y fue deportado a Sudáfrica.

Este caso es un recordatorio brutal de que, a veces, el verdadero monstruo no es el que acecha en la oscuridad, sino aquel en quien más confiamos.

Tema corregido ortográficamente por ChatGPT.
 
Menudo peligro estos psicópatas tan inteligentes.

Como se lo había montado el desgraciado.
 
Última edición:
Menudo peligro esto psicópatas tan inteligentes.

Como se lo había montado el desgraciado.
Así es. Claramente esto esta ampliamente resumido, pero los momentos clave estan escritos. Que por cierto, buscando información parece ser que son bastante " habituales " estos casos.

Muchas gracias por pasarte a comentar.
 
Lo que llegan a hacer algunos por no irse de putas... Acojonante lo del tubo de sangre ¿cómo le sacaban sangre? Joder si te tienes que desnudar el brazo. Me recuerda a las pollas falsas que se ponen algunos deportistas para los análisis de orina de los controles antidopping.
 
Lo que llegan a hacer algunos por no irse de putas... Acojonante lo del tubo de sangre ¿cómo le sacaban sangre? Joder si te tienes que desnudar el brazo. Me recuerda a las pollas falsas que se ponen algunos deportistas para los análisis de orina de los controles antidopping.
Se lo implantó el mismo dentro de la arteria con sangre de otro. Hay fotos, pero paso de compartir porsiaca...
 
Se lo implantó el mismo dentro de la arteria con sangre de otro. Hay fotos, pero paso de compartir porsiaca...

Lo he buscado :roto2: me surgen aún más dudas, cuando te sacan sangre no tiran del émbolo, la sangre sale sola por la presión arterial el pavo tuvo que hacer que el tubo ese estuviera presurizado para que al pinchar saliese la sangre a chorro como una vena normal. Es una locura el trabajazo que se metío para meter la churra en caliente :loco4:
 
Demasiado rocambolesco, y la sangre que llevaba en el tubo no sé pudría?
 
Joder no me habia enterado que habias subido esta joya!! Y no la conocia mis diesss
 
Efectivamente la sangre estaba en muy mal estado.

Joder no me habia enterado que habias subido esta joya!! Y no la conocia mis diesss
Esto lo he escuchado hoy en la radio, 20 años me parecen pocos:

La historia del cirujano francés acusado de haber violado a 299 menores que estaban bajo los efectos de la anestesia

Las víctimas de Joël Le Scouarnec son 158 niños y 141 niñas. Abusaba de ellos y llevaba un prolijo diario de sus aberraciones. El silencio cómplice de su esposa y de los que lo rodeaban. Comienza el juicio en los tribunales de Vannes. Los cargos en su contra pueden llevarlo a una condena de 20 años de prisión.

 
Esto lo he escuchado hoy en la radio, 20 años me parecen pocos:

La historia del cirujano francés acusado de haber violado a 299 menores que estaban bajo los efectos de la anestesia

Las víctimas de Joël Le Scouarnec son 158 niños y 141 niñas. Abusaba de ellos y llevaba un prolijo diario de sus aberraciones. El silencio cómplice de su esposa y de los que lo rodeaban. Comienza el juicio en los tribunales de Vannes. Los cargos en su contra pueden llevarlo a una condena de 20 años de prisión.

Joder, gran aportación. Como he dicho más arriba a @Licántropo buscando más información sobre este caso me han salido muchos más casos sobre este tema tan enfermizo. Cosa que me ha sorprendido muchísimo.
 
¿Los que le sacaban la sangre no veían algo raro ahí?
Si. Notaban algo raro sobre la sangre, que estaba como amarillenta y más coagulada de lo normal y olía diferente. Desconozco porque siguieron con el trámite sin percatarse más. Solo he leído y escuchado esa anécdota. Cosa que también me parece muy extraño.
 
Joder no me habia enterado que habias subido esta joya!! Y no la conocia mis diesss
Muchas gracias Bro. Me gustaría traer casos muy muy poco conocidos, aunque a día de hoy es demasiado difícil. Por lo menos no tan conocidos por todo el mundo.
 
Si. Notaban algo raro sobre la sangre, que estaba como amarillenta y más coagulada de lo normal y olía diferente. Desconozco porque siguieron con el trámite sin percatarse más. Solo he leído y escuchado esa anécdota. Cosa que también me parece muy extraño.
Yo creo que existía corporativismo y los que realizaban el análisis se hacían los tontos para que el psicópata este quedara libre.
 
Yo creo que existía corporativismo y los que realizaban el análisis se hacían los tontos para que el psicópata este quedara libre.
Claro. También decir que ese médico era un medico muy respetado en el pueblo y ella en cambio tenía fama de facilona. Puede ser un dato importante a la hora de " dejar pasar cositas ".
 
Claro. También decir que ese médico era un medico muy respetado en el pueblo y ella en cambio tenía fama de facilona. Puede ser un dato importante a la hora de " dejar pasar cositas ".
Está claro que algo así pasó.
 
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Imagina que vas al médico, una persona en la que, por lógica, confías. Es un profesional que está ahí para ayudarte a curar tus heridas, alguien con quien deberías sentirte seguro, ¿no? Ahora, imagina que esa confianza se rompe de golpe. Eso fue exactamente lo que le pasó a Candice en 1992.

Ella acudió a la consulta de John Schneeberger, un médico muy respetado en la pequeña comunidad de Kipling, Canadá, donde todos se conocían. Durante esa visita rutinaria (algo que Candice contaría más tarde), algo no iba bien: perdió el conocimiento sin razón aparente, y al despertar, sintió que algo extraño había ocurrido. Tenía la sensación de haber sido agredida sexualmente. Pero, ¿cómo demostrarlo?

Candice acudió a la policía y denunció el abuso, sometiéndose a exámenes médicos. El ADN encontrado en su ropa interior era la clave. Como parte del protocolo, las autoridades tomaron muestras de sangre de Schneeberger para compararlas con el ADN hallado. Y aquí llegó la sorpresa: no había coincidencia.

La prueba salió negativa. Nadie la creyó, porque la ciencia no fallaba... así que, según todos, Candice mentía.

Pero ella no se rindió. Aunque el mundo entero dudaba de su historia, su instinto decía otra cosa. Años después, su esposo, desesperado por ayudarla, decidió actuar. Robó una muestra de cabello y un bálsamo labial del doctor. Con esas pruebas en su poder, realizó un análisis de ADN por cuenta propia y... bingo, el resultado fue positivo.

La policía volvió a intervenir, repitieron las pruebas de sangre… y nada, Schneeberger seguía limpio.

La verdad resultó ser más siniestra de lo que nadie podía imaginar: Schneeberger se había implantado quirúrgicamente un tubo de plástico en su brazo, lleno de sangre de otra persona (se sospechaba que era de un donante o de otro paciente). Así, cada vez que le extraían sangre, los médicos sacaban sangre que no era suya. Para abusar de ella usó un medicamento que hace que el cuerpo quede totalmente paralizado, como la parálisis del sueño.

Tras un análisis más riguroso y la presión pública, el engaño salió a la luz. En 1999, John Schneeberger fue arrestado. Fue declarado culpable de agresión sexual, obstrucción a la justicia y fraude. Pasó seis años en prisión, perdió la ciudadanía canadiense y fue deportado a Sudáfrica.

Este caso es un recordatorio brutal de que, a veces, el verdadero monstruo no es el que acecha en la oscuridad, sino aquel en quien más confiamos.

Tema corregido ortográficamente por ChatGPT.
Menudo HDLGP para mandarlo a la hoguera.
 
Una historia muy interesante, no la conocía.
 
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