Vulnerabilidad a tener un trastorno: Por herencia genética un cerebro puede tener una vulnerabilidad, una predisposición a un trastorno, que con unos hábitos saludables podría no manifestarse. Por ejemplo el consumo de cannabis puede provocar que se manifieste un trastorno paranoide. Es decir que fumar un porro es una lotería, a la gran mayoría no nos pasa nada pero hay un pequeño % que le va a fastidiar la vida. También el cannabis y otras sustancias pueden provocar crisis de ansiedad (por la alteración de conciencia), que generan posteriormente un miedo a que se repita y que puede durar años si no se trabaja en terapia.
Trastorno pre-existente: personas que ya tienen un trastorno y que consumen una sustancia para "equilibrar" su cerebro. Por ejemplo personas con alta activación cerebral pueden tomar alcohol o cannabis para bajar la activación. O al revés, pueden tomar cocaína o anfetamina para activar su cerebro. Es como si estuvieran automedicandose, pero asi como una medicina puede tener un 90% de beneficios y un 10% de efectos negativos, una droga puede ser a la inversa, un 10% de efectos positivos y un 90% de negativos, lo que a la larga empeora la situación de la persona.
Alteraciones genéticas que llevan a la vez a trastorno y a adiccion: por ejemplo la tendencia a impulsividad, a una respuesta de dopamina intensa, predispone también a adicción. Muchas personas con adicción tienden a ser impulsivas.