McZeta
Shurmano Rodio
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Estamos en el año 1811. En esa España de entonces nace en un pequeño pueblo de Segovia, el que llegaría a convertirse en un importante comerciante de lana, Manuel José de Frutos. Y entonces nadie le podría haber dicho la aventura que marcaría su vida para siempre.
Decían de él que gozaba de un buen porte y elegancia y, allá por el s.XIX, unir un buen atractivo con las dotes de mercader, sólo podía traer un éxito enorme entre las mujeres. Quizás por huir de algún marido enfadado o de un padre dispuesto a ponerle en su sitio, comenzó a viajar alrededor del mundo. Entre viaje y viaje recaló a bordo de un ballenero en la actual Nueva Zelanda y por motivos varios decidió quedarse a vivir.
El guapo europeo, pronto se adaptó a la nueva tierra poblada casi exclusivamente por tribus maorís. Y tanto, que se casó hasta con 5 mujeres, con las que tuvo 9 hijos. (Nota: su mujer preferida siempre fue Tapita. Español tenía que ser...)
El gran clan que fue montando le ayudó a asentarse y a integrarse entre los maorís que le llegaron a elegir como cabecilla de un linaje de más de 40 nietos, con lo que ha dado una dinastía de (se calcula) 15.000 descendientes directos, por su prolífica producción.
Su familia, le recuerda de manera muy especial cada año, con un peregrinaje obligado a su tumba y la Comunidad celebra con entusiasmo el día de la Hispanidad y las victorias de La Roja.
Aún mantienen un olivo, símbolo de su estirpe, que plantó el propio Manuel hace más de 100 años, y en ellos se reconocen como los Paniora, que en la lengua maorí significa Españoles.
A ver qué le parece este hilo histórico reproductivo a @Ludopatas @Otto @SuperRat @TheMadChivo @ElPatron @churrusca @GatoGordo
Decían de él que gozaba de un buen porte y elegancia y, allá por el s.XIX, unir un buen atractivo con las dotes de mercader, sólo podía traer un éxito enorme entre las mujeres. Quizás por huir de algún marido enfadado o de un padre dispuesto a ponerle en su sitio, comenzó a viajar alrededor del mundo. Entre viaje y viaje recaló a bordo de un ballenero en la actual Nueva Zelanda y por motivos varios decidió quedarse a vivir.
El guapo europeo, pronto se adaptó a la nueva tierra poblada casi exclusivamente por tribus maorís. Y tanto, que se casó hasta con 5 mujeres, con las que tuvo 9 hijos. (Nota: su mujer preferida siempre fue Tapita. Español tenía que ser...)
El gran clan que fue montando le ayudó a asentarse y a integrarse entre los maorís que le llegaron a elegir como cabecilla de un linaje de más de 40 nietos, con lo que ha dado una dinastía de (se calcula) 15.000 descendientes directos, por su prolífica producción.
Su familia, le recuerda de manera muy especial cada año, con un peregrinaje obligado a su tumba y la Comunidad celebra con entusiasmo el día de la Hispanidad y las victorias de La Roja.
Aún mantienen un olivo, símbolo de su estirpe, que plantó el propio Manuel hace más de 100 años, y en ellos se reconocen como los Paniora, que en la lengua maorí significa Españoles.
A ver qué le parece este hilo histórico reproductivo a @Ludopatas @Otto @SuperRat @TheMadChivo @ElPatron @churrusca @GatoGordo