Mi relación con Manuel, iba de maravilla sexualmente éramos la pareja perfecta al cerrar nuestra habitación éramos los mejores amantes, pero sucedió algo inesperado. Otro primo apareció en escena, y reclamaba mis favores.
Por dos años vivimos noches apasionadas al cerrar nuestra habitación parecería que nada interrumpiría nuestros encuentros sexuales, nos acoplamos maravillosamente su verga era para mi y mi hoyito era para que el descargara toda su fogosidad de sus 20 años, fue delicioso ser su hembra, en casa nadie sospechaba nada, incluso el se consiguió una novia y yo otra, para el despiste, todo era perfecto hasta que pareció Eduardo……….
Mi papá anuncio que Eduardo otro primo de provincia vendría a la capital a hacer la Universidad y que su hermana de Guadalajara le pedía si podía recibirlo;…… para cuando Eduardo estuviera en la capital mi hermana mayor habría contraído matrimonio por lo que no habría problema con el espacio, ¡ufff.!......., pensé….solo falta que lo hubieran mandado a nuestro cuarto…
Por fin llego el Eduardo, yo lo conocía poco, de hecho no lo recordaba, era un chico como cualquier otro, menos atractivo de Manuel, de pelo ensortijado, moreno claro, algo de musculatura, alto, de 18 años, como usaba los jeans ajustados se le notaba una buen paquete, pero yo ya tenia con la verga de Manuel por lo que no le hice mucho caso.
Mi papa indico que como la recámara que era de mi hermana estaba sola Manuel y Eddie podrían dormir en ella, lo que a mi no me gusto pues me apartarían de la verga de Manuel, perdón de Manuel, por lo que dije que a mi no me importaba compartir la habitación con el primo Manuel, y se decidió que Manuel y yo seguiríamos compartiendo la habitación. (¡ uffff ¡)
Las cosas transcurrieron normalmente sin cambios en nuestro comportamiento, Manuel y yo seguimos siendo los amantes apasionados de noche, seguimos cogiendo rico, yo feliz de que me metiera la verga, y excelentes primos en el día. Todo parecía normal en las relaciones entre Manuel, Eduardo y yo. Salíamos al cine juntos, salíamos al fútbol, a los antros, en fin una vida normal.
De pronto empecé a notar algo extraño en el comportamiento de Eduardo, lo veía como coqueteándome con expresiones como – como estás primita…he….perdón primito -, otra veces lo mire acariciándose el paquete enfrente de mi, con miradas sugestivas; por cierto lo tenía de buen tamaño; algunas veces pasaba muy cerca de mi como queriendo rozarme con su verga, pero nunca me dijo nada. En una ocasión se lo comente a Manuel, y me dijo que posiblemente eran figuraciones mías.
Transcurrió el tiempo y Eduardo se me seguía insinuando en cuanto tenía oportunidad yo hacia como que no le entendía. En cierta ocasión abrí la puerta del baño que usabamos los hombres de la casa y ¡ oh sorpresa ¡ Eduardo estaba desnudo con la verga en la mano, estaba de lo más emocionado con los ojos cerrados masturbándose en el excusado , estaba tan emocionado que no me vio, así que pude apreciar su verga morena, mas morena que la de Manuel, pera tan grande como la de el, con una enorme cabeza, y pude ver que era mas velludo que mi amante Manuel con las pernas peludas y mucho vello en la zona púbica era endiabladamente atractiva la escena, ¡ vaya que estaba muy bueno el primito ¡ y mi verga empezó a sentir una fuerte erección, sigilosamente salí del baño y me dirigí a otro a masturbarme teniendo en mi mente esa verga morena y tan cabezona, a partir de esa día Eduardo empezó a atraerme sexualmente de tal manera que al tener la verga de Manuel dentro de mi culito pensaba en la de Eduardo y empecé a desearla.
El citado Eduardo siguió con sus coqueteos, pero yo no le respondía hasta que un día que regresamos de un antro con unas cervezas en la panza al llegar en la casa Manuel era el más tomado de los tres llego se acostó y se durmió, yo me acosté en mi cama, antes de dormir escuche tóquidos en la puerta, era Eduardo en calzones que me pidió a que los acompañara a su habitación porque quería decirme algo.
Lo seguí también, yo estaba en paños menores, al llegar a su habitación, me pide por favor que levante un reproductor de discos compactos que estaba tirado en el suelo y de repente sentí al estar yo inclinado me toma por detrás y restregándome la verga en el culo me dice – así te quería tener primito- al sentir tremendo fierro en mi culo me pare de repente, pero el me abrazo y repegando su cuerpo al mío me beso el cuello y en voz baja me susurro – primito que rico estás, dame ese culito, y me beso el cuello – yo quede de una pieza a pesar de estar disfrutando ese momento me sorprendieron sus palabras – tratando de zafarme de sus brazos le dije – ¿que te pasa, estás loco?- por toda respuesta, tomo mi mano y la llevo a su verga obligándome a sentirla en toda su dureza y calor, estaba rígida como metal, y húmeda.