Shurrelato ¿Os han puesto los cuernos? ¿Le habéis perdonado?

EvaristoBukowski

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10 Nov 2024
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La conocí en noviembre de 2023. Era como un maldito regalo que te encuentras en la calle: brillante, tentador, y con un lazo que promete más de lo que debería. 19 añitos, bajita, delgadita, pero con un par de tetas que hacían que el universo pareciera un lugar con sentido. Un prototipo perfecto para un tipo como yo, un desastre que encuentra belleza en lo decadente. Me tenía jodidamente loco. En el catre, bueno, ahí no había dudas. Era una experta. Increíble. Hacía cosas que me dejaban con la boca abierta, aunque siempre me rondaba esa maldita pregunta: ¿De dónde diablos aprendió todo esto?

La primera vez que quedamos fue más fácil de lo que esperaba. Más fácil que abrir una lata de cerveza un viernes por la noche. Un mensaje, y ella ya estaba dentro, como si hubiéramos estado esperando este momento toda una vida. Me sorprendió. Yo, un don nadie en redes sociales, un desconocido absoluto. Y ahí estaba ella, dispuesta.

La llevé al McDonald's, porque no iba a gastar mucho en una mujer que acababa de aparecer en mi vida. Me habían jodido antes, y aprender a proteger el bolsillo es el único curso que la vida te da gratis. Después de cenar, un mirador, un descampado y, bueno, ya sabes. El resto de la noche fue una mezcla de cuerpos, jadeos, y esa sensación de estar ganando algo que sabes que no durará. Al final, la llevé a mi casa, para redondear la noche.

Esto se convirtió en nuestra rutina. Cenar, dar vueltas, ir a mi cama como si el mundo fuera un motel infinito. Pasaron los meses y, qué jodida ironía, me empecé a encariñar. Ese maldito apego que te llega cuando te descuidas, como una botella vacía que no quieres soltar porque todavía huele a ron. Pero entonces me di cuenta: la chica tenía otros planes, otros tipos. Lo descubrí de casualidad, como quien tropieza con una piedra en medio de un camino que parecía recto.

Me jodió. Me jodió mucho. Pero luego pensé: Eres un imbécil, ¿qué esperabas? Si se fue contigo sin esfuerzo, ¿por qué crees que no haría lo mismo con otros? Decidí dejar de verla por un tiempo, intentar arrancarme esa espina, aunque en el fondo sabía que me estaba engañando. Porque, maldita sea, era buena. Cariñosa, besucona, con esa cara de ángel que te hace creer que las cosas pueden ir bien aunque el mundo esté ardiendo.

Pasó un tiempo y volví a buscarla. Soy un hombre de decisiones pésimas, lo admito. La rutina siguió, pero esta vez con más dinero tirado en cenas, salidas y caprichos. Todo para alimentar una ilusión que en el fondo sabía que estaba podrida. Otra vez descubrí que seguía con su jueguito. Otro tipo. Otro maldito nombre que se cruzaba entre nosotros. Le escribí al tipo, directo al grano, y el pobre imbécil me lo contó todo. Lo sentí tan perdido como yo. Nos unía la misma mujer y el mismo vacío.

La confronté. Mentía fatal, como una actriz amateur en un teatro barato. Me enfadé, claro que sí. No entendía cómo alguien podía ser tan dulce y a la vez tan jodidamente falsa. Era un nudo de contradicciones que no sabía cómo deshacer. Decidí usarla solo para sexo, aunque decirlo es más fácil que hacerlo. Porque yo, por desgracia, seguía sintiendo cosas. Joder, es imposible no sentirlo. No soy un psicópata, me repetía para justificar mi debilidad.

Llegó el verano, y con él, más momentos juntos. Playas, risas, ese calor que te hace pensar que todo es posible. Y entonces, una noche que ella estaba en mi casa, aprovecho un descuido y reviso su móvil. Y ahí estaba. Un video reciente, explícito, con otro tipo que ni siquiera era de los anteriores, un maldito video ¡comiendole la polla a otro tipo!. Fue como un balazo al orgullo, pero más lento, más sucio. Me levanté de la cama y me fui al salón. Me sentía asqueado. Todo en ella, desde sus "te quiero" hasta sus besos, me parecía una broma de mal gusto. Ella se dio cuenta y empezó a rogarme y a suplicarme perdón. No le podía ver la cara, le dije que se fuera. Y ahi siguió con sus papel de victima y con su retahíla de mentiras ensayadas. Sus te quiero no valían una mierda.

No lo soporté más. Dios sabe cuántas oportunidades le di, como el idiota que soy. Pero cada vez me decepcionaba más, y yo me iba apagando poco a poco, como una vela que nadie quiso encender del todo. Terminé odiándola, aunque una parte de mí, la parte que siempre jode todo, la seguía queriendo. Ahora, cuando pienso en ella, lo soluciono rápido. Una paja y adiós. Es triste, pero es lo que hay. Porque en este mundo, las cosas buenas rara vez duran, y las malas… bueno, esas son las que siempre dejan cicatrices.

@condiloma @Elvemon




TDS es TDS jimmy. :mgalletas:

Basado en hechos reales, tan reales que duelen. Su cara de angel, su dulzura, sus besos, todo falso y fingido. Duele, ya lo creo que duele.
 
A pues si que estaba buena si accedió a ir a la playa
 
Todo esto que os he contado, el relato sobre esa zorra infiel, me recuerda a una conversación que tuve con Kifa Joe, un compañero de instalaciones adicto a los porros y con el cerebro hecho trizas, pero el cabrón tenia algo magico, era un tipo de lo mas curioso.

Kifa Joe encendió un cigarro mientras yo apretaba el acelerador de la maldita furgoneta. Ya estábamos entrando en Barcelona, y el cabrón parecía más nervioso de lo habitual.

—¡Evaristo, joder, pisa más a fondo! —dijo mientras daba golpes en el salpicadero.
—Voy todo lo rápido que puedo, Kifa, pero esta lata no da para más.
—¡Por Dios, esta tipa me va a echar de casa si llego tarde otra vez!

Me reí, una de esas risas huecas que te salen cuando no sabes si el otro está hablando en serio o si simplemente está cagado de miedo. No dije nada, pero en mi cabeza pensaba: “Mírate, Joe. Un perro bien amaestrado, y ni siquiera te has dado cuenta”.

Cuando pasamos por Sant Gervasi, el tío se quedó mirando por la ventana como si estuviera viendo un maldito documental sobre su propia vida.

—Viví cosas aquí, Evaristo —murmuró, casi como si estuviera hablando consigo mismo.
—¿Qué cosas? —pregunté, porque cuando alguien habla así, uno tiene que preguntar. Es casi una regla no escrita.
—Tenía una novia que vivía en este barrio. Yo la venía a buscar con mi Derbi, ¿sabes? Joder, no hay nada mejor que la juventud, tío. Pensaba que el mundo era mío, y mira ahora. Estoy corriendo como un idiota porque una tipa no quiere que llegue tarde.

Le miré de reojo. Kifa Joe no era de los que se ponían sentimentales. Algo raro le estaba pasando. Así que, como quien no quiere la cosa, le solté:

—¿Estás enamorado de esta tipa?
—¿Qué coño es eso del amor, Evaristo? —dijo entre dientes, mientras exhalaba el humo del cigarro por la nariz—. Mira, cuando tienes mi edad ya no te enamoras. Eso es para los chavales. La vida te da tantos palos que se te quitan las ganas de querer como cuando eras joven.

Lo dijo con una voz áspera, como si cada palabra le estuviera arañando la garganta. No quise insistir, pero no podía evitar pensar en mis propios líos. Después de Sofiya y Aminata Vudú (la zorra infiel de antes), entendí lo que decía Kifa Joe.

—A mí también me han dado hostias, Joe. Y mira, sigo cayendo en las mismas mierdas.
—Porque eres imbécil, Evaristo. Todos lo somos. Creemos que el amor nos va a salvar, pero lo único que hace es jodernos más.

Me encogí de hombros. Tenía razón, pero qué más daba. Seguimos conduciendo en silencio, con el ruido del motor como único testigo. Afuera, las luces de la ciudad brillaban como promesas rotas. Adentro, dos idiotas intentaban no pensar demasiado en sus propios fracasos.

Finalmente, Kifa Joe apagó su cigarro y me miró.
—¿Sabes qué es lo peor de todo?
—¿Qué?
—Que aún así, cuando llego a su casa, y me mira... por un segundo me lo creo. Me creo que vale la pena.


No supe qué responderle. Solo pisé un poco más el acelerador. La furgoneta gruñó, y nosotros seguimos adelante, como siempre.

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Yo tambn me la folle shur xd
 
Maldita sea esa almeja que hiere a mí colega
 
No es puta,me lo ha dicho ella. :sisi3:
 
no se si es realidad o un relato adornado de alguna experiencia, pero la próxima vez que necesites revisar el móvil de la chica, es que esa no es.

A parte de eso, en principio no, no los perdonaría, una vez me pasó que una chica llamémosle Rebeca descubrí que se hablaba con otro tío, porque me lo dijo el otro, que se conocieron jugando a un videojuego, que el era de no se que isla de canarias y que si el venía a la península ella le decía que se verían porque le gusta, en fin. Entonces fuí a hablar con ella y le dije claramente:
Te voy a hacer una pregunta y te prometo que si no me dices la verdad, salgo por esa puerta y no me ves nunca mas.
(iba a cortar con ella igualmente, pero de ella dependía el como), Me negó la mayor, me dijo que ya estaba yo con mis celos y nada, cumplí mi palabra y me fuí.
Durante meses estuvo usando teléfonos de amigos suyos para enviarme sms pidiéndome perdón que volviera y tal, pero caso omiso.
Quien sabe, quizá si me lo hubiera confesado en su momento, podría haberle escuchado.

La conclusión que yo saqué es que quizá pueda perdonar a la persona, pero la relación se acaba y no vuelve.
 
no se si es realidad o un relato adornado de alguna experiencia, pero la próxima vez que necesites revisar el móvil de la chica, es que esa no es.

A parte de eso, en principio no, no los perdonaría, una vez me pasó que una chica llamémosle Rebeca descubrí que se hablaba con otro tío, porque me lo dijo el otro, que se conocieron jugando a un videojuego, que el era de no se que isla de canarias y que si el venía a la península ella le decía que se verían porque le gusta, en fin. Entonces fuí a hablar con ella y le dije claramente:
Te voy a hacer una pregunta y te prometo que si no me dices la verdad, salgo por esa puerta y no me ves nunca mas.
(iba a cortar con ella igualmente, pero de ella dependía el como), Me negó la mayor, me dijo que ya estaba yo con mis celos y nada, cumplí mi palabra y me fuí.
Durante meses estuvo usando teléfonos de amigos suyos para enviarme sms pidiéndome perdón que volviera y tal, pero caso omiso.
Quien sabe, quizá si me lo hubiera confesado en su momento, podría haberle escuchado.

La conclusión que yo saqué es que quizá pueda perdonar a la persona, pero la relación se acaba y no vuelve.

Son todo relatos reales que escribo con chatgpt porque soy un puto analfabeto literario, UPS ME HABEIS PILLADO :qmeparto: :qmeparto: :qmeparto: :qmeparto: :qmeparto: :qmeparto:
Por cierto, buena anecdota, y es que al final TDS es TDS jimmy :mgalletas::mgalletas::mgalletas::mgalletas::mgalletas:
 
Maldita sea esa almeja que hiere a mí colega
Asi es elvemon! Esa almeja tenia mas estalagtitas que las jodidas cuevas del soplao alla por la meseta añil de cantabrie ! Tenia el coño tan usado como la furgoneta de un albañil alcoholico cincuenton jimmy:mgalletas::mgalletas::mgalletas::mgalletas::mgalletas: despues de estar con ella me fui a hacer analitica de sifilis, vih, de todo! mi miembro por suerte sobrevivio a esa almeja deluxe. :roto2virus::roto2virus::roto2virus::roto2virus:
 
Cuidao con las golfas, hay muchas más en el mundo de lo que parece. Menos mal que yo ya estoy demasiado desgastado como para volver a enamorarme.

Creemos que el amor nos va a salvar, pero lo único que hace es jodernos más.

Ahí tu colega lo ha clavao.
 
Cometiste un error y aprendiste. Ya no sufrirás más, estás vacunado.

En mi caso nunca supe si eran cuernos o liana, o ambas cosas. Pero esa experiencia me enseñó más que la universidad y desde entonces me fue infinitamente mejor con las tías.

Es la vida, lo que no te mata...
 
La conocí en noviembre de 2023. Era como un maldito regalo que te encuentras en la calle: brillante, tentador, y con un lazo que promete más de lo que debería. 19 añitos, bajita, delgadita, pero con un par de tetas que hacían que el universo pareciera un lugar con sentido. Un prototipo perfecto para un tipo como yo, un desastre que encuentra belleza en lo decadente. Me tenía jodidamente loco. En el catre, bueno, ahí no había dudas. Era una experta. Increíble. Hacía cosas que me dejaban con la boca abierta, aunque siempre me rondaba esa maldita pregunta: ¿De dónde diablos aprendió todo esto?

La primera vez que quedamos fue más fácil de lo que esperaba. Más fácil que abrir una lata de cerveza un viernes por la noche. Un mensaje, y ella ya estaba dentro, como si hubiéramos estado esperando este momento toda una vida. Me sorprendió. Yo, un don nadie en redes sociales, un desconocido absoluto. Y ahí estaba ella, dispuesta.

La llevé al McDonald's, porque no iba a gastar mucho en una mujer que acababa de aparecer en mi vida. Me habían jodido antes, y aprender a proteger el bolsillo es el único curso que la vida te da gratis. Después de cenar, un mirador, un descampado y, bueno, ya sabes. El resto de la noche fue una mezcla de cuerpos, jadeos, y esa sensación de estar ganando algo que sabes que no durará. Al final, la llevé a mi casa, para redondear la noche.

Esto se convirtió en nuestra rutina. Cenar, dar vueltas, ir a mi cama como si el mundo fuera un motel infinito. Pasaron los meses y, qué jodida ironía, me empecé a encariñar. Ese maldito apego que te llega cuando te descuidas, como una botella vacía que no quieres soltar porque todavía huele a ron. Pero entonces me di cuenta: la chica tenía otros planes, otros tipos. Lo descubrí de casualidad, como quien tropieza con una piedra en medio de un camino que parecía recto.

Me jodió. Me jodió mucho. Pero luego pensé: Eres un imbécil, ¿qué esperabas? Si se fue contigo sin esfuerzo, ¿por qué crees que no haría lo mismo con otros? Decidí dejar de verla por un tiempo, intentar arrancarme esa espina, aunque en el fondo sabía que me estaba engañando. Porque, maldita sea, era buena. Cariñosa, besucona, con esa cara de ángel que te hace creer que las cosas pueden ir bien aunque el mundo esté ardiendo.

Pasó un tiempo y volví a buscarla. Soy un hombre de decisiones pésimas, lo admito. La rutina siguió, pero esta vez con más dinero tirado en cenas, salidas y caprichos. Todo para alimentar una ilusión que en el fondo sabía que estaba podrida. Otra vez descubrí que seguía con su jueguito. Otro tipo. Otro maldito nombre que se cruzaba entre nosotros. Le escribí al tipo, directo al grano, y el pobre imbécil me lo contó todo. Lo sentí tan perdido como yo. Nos unía la misma mujer y el mismo vacío.

La confronté. Mentía fatal, como una actriz amateur en un teatro barato. Me enfadé, claro que sí. No entendía cómo alguien podía ser tan dulce y a la vez tan jodidamente falsa. Era un nudo de contradicciones que no sabía cómo deshacer. Decidí usarla solo para sexo, aunque decirlo es más fácil que hacerlo. Porque yo, por desgracia, seguía sintiendo cosas. Joder, es imposible no sentirlo. No soy un psicópata, me repetía para justificar mi debilidad.

Llegó el verano, y con él, más momentos juntos. Playas, risas, ese calor que te hace pensar que todo es posible. Y entonces, una noche que ella estaba en mi casa, aprovecho un descuido y reviso su móvil. Y ahí estaba. Un video reciente, explícito, con otro tipo que ni siquiera era de los anteriores, un maldito video ¡comiendole la polla a otro tipo!. Fue como un balazo al orgullo, pero más lento, más sucio. Me levanté de la cama y me fui al salón. Me sentía asqueado. Todo en ella, desde sus "te quiero" hasta sus besos, me parecía una broma de mal gusto. Ella se dio cuenta y empezó a rogarme y a suplicarme perdón. No le podía ver la cara, le dije que se fuera. Y ahi siguió con sus papel de victima y con su retahíla de mentiras ensayadas. Sus te quiero no valían una mierda.

No lo soporté más. Dios sabe cuántas oportunidades le di, como el idiota que soy. Pero cada vez me decepcionaba más, y yo me iba apagando poco a poco, como una vela que nadie quiso encender del todo. Terminé odiándola, aunque una parte de mí, la parte que siempre jode todo, la seguía queriendo. Ahora, cuando pienso en ella, lo soluciono rápido. Una paja y adiós. Es triste, pero es lo que hay. Porque en este mundo, las cosas buenas rara vez duran, y las malas… bueno, esas son las que siempre dejan cicatrices.

@condiloma @Elvemon




TDS es TDS jimmy. :mgalletas:

Basado en hechos reales, tan reales que duelen. Su cara de angel, su dulzura, sus besos, todo falso y fingido. Duele, ya lo creo que duele.


No conocia esta de Julio Iglesias.
 
Pues que yo sepa no, y nunca he sido infiel, nunca he tenido esa necesidad
 
La primera vez creo que es la más difícil, tanto para ser infiel como para ser el cornudo, te hablo desde la total ignorancia,eh!
Pero creo que una vez que ha cruzado el límite una vez el resto es más fácil...
 
La conocí en noviembre de 2023. Era como un maldito regalo que te encuentras en la calle: brillante, tentador, y con un lazo que promete más de lo que debería. 19 añitos, bajita, delgadita, pero con un par de tetas que hacían que el universo pareciera un lugar con sentido. Un prototipo perfecto para un tipo como yo, un desastre que encuentra belleza en lo decadente. Me tenía jodidamente loco. En el catre, bueno, ahí no había dudas. Era una experta. Increíble. Hacía cosas que me dejaban con la boca abierta, aunque siempre me rondaba esa maldita pregunta: ¿De dónde diablos aprendió todo esto?

La primera vez que quedamos fue más fácil de lo que esperaba. Más fácil que abrir una lata de cerveza un viernes por la noche. Un mensaje, y ella ya estaba dentro, como si hubiéramos estado esperando este momento toda una vida. Me sorprendió. Yo, un don nadie en redes sociales, un desconocido absoluto. Y ahí estaba ella, dispuesta.

La llevé al McDonald's, porque no iba a gastar mucho en una mujer que acababa de aparecer en mi vida. Me habían jodido antes, y aprender a proteger el bolsillo es el único curso que la vida te da gratis. Después de cenar, un mirador, un descampado y, bueno, ya sabes. El resto de la noche fue una mezcla de cuerpos, jadeos, y esa sensación de estar ganando algo que sabes que no durará. Al final, la llevé a mi casa, para redondear la noche.

Esto se convirtió en nuestra rutina. Cenar, dar vueltas, ir a mi cama como si el mundo fuera un motel infinito. Pasaron los meses y, qué jodida ironía, me empecé a encariñar. Ese maldito apego que te llega cuando te descuidas, como una botella vacía que no quieres soltar porque todavía huele a ron. Pero entonces me di cuenta: la chica tenía otros planes, otros tipos. Lo descubrí de casualidad, como quien tropieza con una piedra en medio de un camino que parecía recto.

Me jodió. Me jodió mucho. Pero luego pensé: Eres un imbécil, ¿qué esperabas? Si se fue contigo sin esfuerzo, ¿por qué crees que no haría lo mismo con otros? Decidí dejar de verla por un tiempo, intentar arrancarme esa espina, aunque en el fondo sabía que me estaba engañando. Porque, maldita sea, era buena. Cariñosa, besucona, con esa cara de ángel que te hace creer que las cosas pueden ir bien aunque el mundo esté ardiendo.

Pasó un tiempo y volví a buscarla. Soy un hombre de decisiones pésimas, lo admito. La rutina siguió, pero esta vez con más dinero tirado en cenas, salidas y caprichos. Todo para alimentar una ilusión que en el fondo sabía que estaba podrida. Otra vez descubrí que seguía con su jueguito. Otro tipo. Otro maldito nombre que se cruzaba entre nosotros. Le escribí al tipo, directo al grano, y el pobre imbécil me lo contó todo. Lo sentí tan perdido como yo. Nos unía la misma mujer y el mismo vacío.

La confronté. Mentía fatal, como una actriz amateur en un teatro barato. Me enfadé, claro que sí. No entendía cómo alguien podía ser tan dulce y a la vez tan jodidamente falsa. Era un nudo de contradicciones que no sabía cómo deshacer. Decidí usarla solo para sexo, aunque decirlo es más fácil que hacerlo. Porque yo, por desgracia, seguía sintiendo cosas. Joder, es imposible no sentirlo. No soy un psicópata, me repetía para justificar mi debilidad.

Llegó el verano, y con él, más momentos juntos. Playas, risas, ese calor que te hace pensar que todo es posible. Y entonces, una noche que ella estaba en mi casa, aprovecho un descuido y reviso su móvil. Y ahí estaba. Un video reciente, explícito, con otro tipo que ni siquiera era de los anteriores, un maldito video ¡comiendole la polla a otro tipo!. Fue como un balazo al orgullo, pero más lento, más sucio. Me levanté de la cama y me fui al salón. Me sentía asqueado. Todo en ella, desde sus "te quiero" hasta sus besos, me parecía una broma de mal gusto. Ella se dio cuenta y empezó a rogarme y a suplicarme perdón. No le podía ver la cara, le dije que se fuera. Y ahi siguió con sus papel de victima y con su retahíla de mentiras ensayadas. Sus te quiero no valían una mierda.

No lo soporté más. Dios sabe cuántas oportunidades le di, como el idiota que soy. Pero cada vez me decepcionaba más, y yo me iba apagando poco a poco, como una vela que nadie quiso encender del todo. Terminé odiándola, aunque una parte de mí, la parte que siempre jode todo, la seguía queriendo. Ahora, cuando pienso en ella, lo soluciono rápido. Una paja y adiós. Es triste, pero es lo que hay. Porque en este mundo, las cosas buenas rara vez duran, y las malas… bueno, esas son las que siempre dejan cicatrices.

@condiloma @Elvemon




TDS es TDS jimmy. :mgalletas:

Basado en hechos reales, tan reales que duelen. Su cara de angel, su dulzura, sus besos, todo falso y fingido. Duele, ya lo creo que duele.

Pues sí que mo los han puesto, y yo también.
Aquí, el que no corre. vuela
 
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