General ¿Apoyáis comercio local o sois unos posmodernos globalistas de mierda? Oda al paquismo insaid.

EvaristoBukowski

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10 Nov 2024
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Recorro las calles del barrio y no reconozco nada. Es como si alguien hubiese pasado una brocha gris sobre todo y luego lo hubiese dejado secar al sol, sin ganas. Antes, cuando caminaba de la mano de mi abuela, cada rincón tenía un sabor distinto, un olor que te daba una bofetada de vida. La pollería de la esquina, por ejemplo, era un espectáculo: la señora mayor con su delantal a cuadros, su voz grave de tanto gritar ofertas y un salero que podía levantarle el ánimo hasta al cura más amargado. Ya no está. Ahora hay un supermercado 24 horas. De esos que brillan tanto por fuera que parecen una discoteca de comida barata, atendido por un tipo de ojos cansados y sonrisa forzada. Quizás de Pakistán, quizás de la India. No importa, él tampoco parece querer estar ahí.

Las tiendas de siempre se han desvanecido, una por una, como dientes cayéndose de una boca vieja. La mercería donde mi abuela compraba hilo para remendar mis pantalones, el bar donde mi abuelo discutía sobre política con desconocidos que eran como hermanos. Todo eso lo han reemplazado con cadenas anónimas, con sus carteles de colores brillantes y sus camareros vestidos como muñecos. No hay tabernero con barriga cervecera ni voz de trueno que te diga: "¿Lo de siempre, chaval?" Solo un empleado desganado que no sabe lo que es un carajillo.

El barrio ha cambiado, sí. Todo ha cambiado. Lo llaman globalización, pero a veces pienso que es solo una palabra elegante para decir que nos han metido a la fuerza el maldito sueño americano por la garganta. Las luces de Halloween han reemplazado a las castañas asadas, y los niños ya no se visten de pastores en Navidad, sino de cualquier cosa que hayan visto en Netflix. Vivimos rápido, trabajamos más, y parece que sentimos menos. Nos vendieron un mundo sin fronteras, pero lo que tenemos es un barrio sin alma.

¿Dónde están los Pacos de toda la vida? El Bar Paco, con su camarero de camisa blanca y sonrisa de medio lado. Ese que conocía tu vida entera con solo mirarte y siempre tenía un comentario listo, fuera bueno o malo. Esos bares, esas pollerías, esas tiendas pequeñas eran más que negocios: eran puntos de encuentro, pedazos de nuestra identidad. Ahora todo se ha convertido en franquicias que huelen igual aquí que en cualquier otra parte del mundo.

Esto no es un llamado nostálgico a quedarnos en el pasado. No me malinterpretes. No quiero volver a un tiempo en blanco y negro. Pero sí quiero mirar alrededor y ver que algo de lo nuestro sigue en pie. Que no nos hemos tragado sin masticar el menú insípido de lo global.

Así que, hermanos españoles, tenemos que abrir los ojos. Cada vez que escogemos un café en un vaso de cartón en lugar de un cortado servido por un Paco, estamos dejando morir un pedazo de lo que somos. No dejemos que los Pacos desaparezcan. No dejemos que nos borren de nuestras propias calles. Porque si seguimos así, un día caminaremos por el barrio, como yo ahora, y no reconoceremos nada. Y entonces será demasiado tarde.

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@condiloma @Elvemon

RECUPEREMOS LO NUESTRO!

 
Con el tema de las zonas de bajas emisiones, el pequeño comercio es el que se va a ver/se está viendo más afectado. Parece que está todo montado para que cierren y nos vayamos a los centros comerciales
 
Con el tema de las zonas de bajas emisiones, el pequeño comercio es el que se va a ver/se está viendo más afectado. Parece que está todo montado para que cierren y nos vayamos a los centros comerciales
Totalmente, la lucha ha de ser constante! Hay que apoyarnos hermanos. Es ahora o nunca.

España, ahora más que nunca.

Hay dos opciones:

A) Tragar con su globalismo 2030; sociedad individualista, sin familias autoctonas unidas, feminismos, lgtbi's, consumismo, materialismo, oda al capitalismo, destrucción de valores y moral. Ser un consumidor-pagaimpuestos, sin identidad en un maremagnum-baturrillo multicultural.

B) Abrazar el paquismo como si te fuera la vida, apoyar negocios locales, fomentar nuestra propia cultura, promoverla, darla a conocer, participar de ella. Y exclamar; SOY ESPAÑOL! CON ORGULLO!! Tener familia, hijos, enseñarles nuestra cultura, educarles en el respeto a nuestra tierra.
 
Con el tema de las zonas de bajas emisiones, el pequeño comercio es el que se va a ver/se está viendo más afectado. Parece que está todo montado para que cierren y nos vayamos a los centros comerciales
Para nada. La ciudad de Pontevedra está cerrada en gran parte a los coches y tiene el comercio local más vivo de Galicia.
 
Última edición:
Para nada. La ciudad de Pontevedra está cerrada a los coches en gran parte a los coches y tiene el comercio local más vivo de Galicia.
Eso puede funcionar en pontevedra. Madrid o Barcelona no, porque quieren meter ZBE en todos los municipios, con lo cual conlleva a eliminar el coche. Y por distancias y territorio es inviable.
 
Eso puede funcionar en pontevedra. Madrid o Barcelona no, porque quieren meter ZBE en todos los municipios, con lo cual conlleva a eliminar el coche. Y por distancias y territorio es inviable.
Pero mah creisi, precisamente si eliminas el coche lo que haces es que la peña ande hasta el bar de la esquina, en vez de ir al centro comercial a pasar la tarde
 
El tren iba lleno, como siempre a esas horas. La gente miraba el móvil, algunos con auriculares grandes que parecían de DJ, otros con los pequeños inalámbricos que casi desaparecían en las orejas. En un rincón, un hombre de unos cuarenta y pico años, con camisa planchada y cara de pocos amigos, tenía un altavoz pequeño en la mano. De ese altavoz salía la inconfundible voz de Manolo Escobar: “Que viva Españaaaa…”.


Clara y Laura, sentadas frente a frente, se miraron con una mezcla de sorpresa y risa.


—Oye, tía, ¿has visto a ese? —dijo Clara mientras señalaba con un gesto disimulado hacia el hombre del altavoz—. Va escuchando Manolo Escobar. Jo, tía, ¡qué anticuado!


Laura soltó una risita y se acomodó el pelo, siempre perfecta incluso después de un día largo.


—Ya ves, tía. ¿Qué hace? Es como de otra era, en plan prehistoria musical. —Se llevó la mano al pecho en un gesto exagerado, casi teatral—. Donde esté Bad Bunny, que se quite Manolo Escobar.


Las dos estallaron en risas contenidas, casi temiendo que el hombre pudiera oírlas. Pero él seguía a lo suyo, ajeno a todo. Movía la cabeza ligeramente al ritmo de la canción, como si estuviera en su pequeño mundo.


—Aunque… no sé, tía —añadió Laura tras un momento—. Mira lo feliz que va. Igual somos nosotras las que no entendemos nada.


—¿Qué dices? —Clara arqueó las cejas—. ¿Ahora te va a molar Manolo Escobar o qué?


—No, no… ni de coña. Pero, yo qué sé, él parece pasárselo bien, ¿no?


—Paso. Yo prefiero reguetón y perreo. Eso sí que da flow, no esta cosa rancia.


Las dos volvieron a reírse, pero esta vez Laura echó una última mirada al hombre del altavoz. Él, en su burbuja musical, parecía inmune a las críticas del mundo. Al bajarse en la siguiente parada, Clara y Laura no pudieron evitar tararear, medio en broma, medio en serio: “Que viva España…”.


****

EMBRACE TRADITION
EMBRACE MANOLO ESCOBAR

 
Pero mah creisi, precisamente si eliminas el coche lo que haces es que la peña ande hasta el bar de la esquina, en vez de ir al centro comercial a pasar la tarde
Y si no quiero ir al de la esquina y quiero ir al de otro barrio/pueblo/municipio/region?
 
Y si no quiero ir al de la esquina y quiero ir al de otro barrio/pueblo/municipio/region?
:roto2:

Pues coges el coche y conduces hasta el otro pueblo, municipio o región, o lo dejas fuera de la ZBE del otro barrio y caminas 20 minutos al otro barrio, qué me estás contando
 
:roto2:

Pues coges el coche y conduces hasta el otro pueblo, municipio o región, o lo dejas fuera de la ZBE del otro barrio y caminas 20 minutos al otro barrio, qué me estás contando
Estimado, coartar la libertad de movimientos es más grave que todo. Pero en esa coerción, quien se ve afectado también es el zapatero/joyero/tendero de toda la vida que sobrevive en el centro de las ciudades
 
Recorro las calles del barrio y no reconozco nada. Es como si alguien hubiese pasado una brocha gris sobre todo y luego lo hubiese dejado secar al sol, sin ganas. Antes, cuando caminaba de la mano de mi abuela, cada rincón tenía un sabor distinto, un olor que te daba una bofetada de vida. La pollería de la esquina, por ejemplo, era un espectáculo: la señora mayor con su delantal a cuadros, su voz grave de tanto gritar ofertas y un salero que podía levantarle el ánimo hasta al cura más amargado. Ya no está. Ahora hay un supermercado 24 horas. De esos que brillan tanto por fuera que parecen una discoteca de comida barata, atendido por un tipo de ojos cansados y sonrisa forzada. Quizás de Pakistán, quizás de la India. No importa, él tampoco parece querer estar ahí.

Las tiendas de siempre se han desvanecido, una por una, como dientes cayéndose de una boca vieja. La mercería donde mi abuela compraba hilo para remendar mis pantalones, el bar donde mi abuelo discutía sobre política con desconocidos que eran como hermanos. Todo eso lo han reemplazado con cadenas anónimas, con sus carteles de colores brillantes y sus camareros vestidos como muñecos. No hay tabernero con barriga cervecera ni voz de trueno que te diga: "¿Lo de siempre, chaval?" Solo un empleado desganado que no sabe lo que es un carajillo.

El barrio ha cambiado, sí. Todo ha cambiado. Lo llaman globalización, pero a veces pienso que es solo una palabra elegante para decir que nos han metido a la fuerza el maldito sueño americano por la garganta. Las luces de Halloween han reemplazado a las castañas asadas, y los niños ya no se visten de pastores en Navidad, sino de cualquier cosa que hayan visto en Netflix. Vivimos rápido, trabajamos más, y parece que sentimos menos. Nos vendieron un mundo sin fronteras, pero lo que tenemos es un barrio sin alma.

¿Dónde están los Pacos de toda la vida? El Bar Paco, con su camarero de camisa blanca y sonrisa de medio lado. Ese que conocía tu vida entera con solo mirarte y siempre tenía un comentario listo, fuera bueno o malo. Esos bares, esas pollerías, esas tiendas pequeñas eran más que negocios: eran puntos de encuentro, pedazos de nuestra identidad. Ahora todo se ha convertido en franquicias que huelen igual aquí que en cualquier otra parte del mundo.

Esto no es un llamado nostálgico a quedarnos en el pasado. No me malinterpretes. No quiero volver a un tiempo en blanco y negro. Pero sí quiero mirar alrededor y ver que algo de lo nuestro sigue en pie. Que no nos hemos tragado sin masticar el menú insípido de lo global.

Así que, hermanos españoles, tenemos que abrir los ojos. Cada vez que escogemos un café en un vaso de cartón en lugar de un cortado servido por un Paco, estamos dejando morir un pedazo de lo que somos. No dejemos que los Pacos desaparezcan. No dejemos que nos borren de nuestras propias calles. Porque si seguimos así, un día caminaremos por el barrio, como yo ahora, y no reconoceremos nada. Y entonces será demasiado tarde.

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@condiloma @Elvemon

RECUPEREMOS LO NUESTRO!


Si bien es cierto que la globalización puede traer consigo la pérdida de comercios tradicionales, también puede ofrecer nuevas oportunidades y diversidad. Nuevas comidas, nuevas ideas y nuevas gentes, que las hay son bastante mediocres. Es importante recordar que las sociedades están en constante evolución y que el cambio es inevitable. La clave está en encontrar un equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional.

Y si nos ponemos especificos: ¿Se ha apoyado lo suficiente a los negocios locales? ¿Se han adaptado a las nuevas necesidades de los consumidores? Lo que hay que hacer es más allá de la nostalgia, proponer acciones concretas para apoyar a los comercios locales y preservar la identidad del barrio.

Dejad de oir lo 'moderno' o 'lo de fuera' porque lo vuestro simplemente no funciona.
 
Estimado, coartar la libertad de movimientos es más grave que todo. Pero en esa coerción, quien se ve afectado también es el zapatero/joyero/tendero de toda la vida que sobrevive en el centro de las ciudades
Al contrario, jefe. Si el centro de las ciudades se peatonaliza, más personas pasan por delante de la tienda en cuestión. Si se depende sí o sí de Maps y coche, la persona que vaya a tomar la elección puede tanto ir ahí como ir al centro comercial.

Que puede seguirlo haciendo vamos, pero se consigue otra experiencia a la hora de estar en el centro
 
Si bien es cierto que la globalización puede traer consigo la pérdida de comercios tradicionales, también puede ofrecer nuevas oportunidades y diversidad. Nuevas comidas, nuevas ideas y nuevas gentes, que las hay son bastante mediocres. Es importante recordar que las sociedades están en constante evolución y que el cambio es inevitable. La clave está en encontrar un equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional.

Y si nos ponemos especificos: ¿Se ha apoyado lo suficiente a los negocios locales? ¿Se han adaptado a las nuevas necesidades de los consumidores? Lo que hay que hacer es más allá de la nostalgia, proponer acciones concretas para apoyar a los comercios locales y preservar la identidad del barrio.

Dejad de oir lo 'moderno' o 'lo de fuera' porque lo vuestro simplemente no funciona.



TONTERIAS!
 
Compro bastante en el pequeño comercio y si voy a uno grande, compro en persona no por internet.
Pero al igual, soy un postmoderno globalista de mierda . 🥹
 
Intento ir a negocios locales,pero la verdad es que cada vez es mas dificil
 
Intento ir a negocios locales,pero la verdad es que cada vez es mas dificil
Hoy he ido a comer a un antro tugurio de mala muerte que es feo del copon pero me he comido un cocidito rico rico pa chuparse los deó





tipo esto
 
No te digo que no, pero no es por la peatonalización precisamente

No sé, yo la ultima vez que estuve me metí por unas calles que debían de ser un poco céntricas y me pareció un verdadero coñazo lo de circular a 10. A mí vivir ahí con todo ese tema peatonal me daría pereza.

También te digo, preferiría vivir en Pontevedra y no en Vigo, ciudad incómoda y mal hecha donde las haya.
 
Hay que distinguir entre pequeño comercio “bueno” y “malo”.

Muchos dueños de pequeños comercios se han ido al carajo y se desviven criticando al malevolo centro comercial o a Amazon cuando en realidad ellos llevaban ofreciendo un servicio de mierda durante años. Problemas con los horarios, mal servicio o mil y una complicaciomes a la hora de aceptar devoluciones (o presentar mil problemas con la garantia de determinados productos)

Buena parte del pequeño comercio se ha hundido por que merecia hundirse. Obviamente hay excepciones
 
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