HERRERASÁURIDOS
Fue una de las primeras familias taxonónomicas de dinosaurios en aparecer, durante mediados del Triásico, hace unos 231 Ma.
Estos saurisquios, que por su aspecto a primera vista pueden confundirse con terópodos como el Allosaurus, tuvieron muy poco éxito evolutivo, durando a penas unos 20 Ma, sin siquiera necesitar de la gran extinción del Triásico-Jurásico para encontrar su final.
Los fósiles se han hallado por toda América y parte de Asia, lo que indica que habitaron en la mitad occidental de Pangea.
Vivieron en diversos hábitats, incluyendo llanuras abiertas y bosques de coníferas, lo que les permitió ser cazadores eficaces.
Su dieta era principalmente carnívora, alimentándose de otro vertebrados.
Medían entre 3 y 7 metros de longitud.
Anatómicamente, los
herrerasáuridos presentan características distintivas que los separan de otros saurisquios primitivos, es decir, los terópodos y los sauropodomorfos.
El acetábulo estaba parcialmente abierto, y sólo dos vértebras sacras se encontraban presentes, el menor número entre todos los dinosaurios conocidos. Las patas delanteras poseían cinco metacarpianos y el tercer dedo era más largo que el segundo, algo muy primitivo en términos evolutivos.
La estructura maxilar era similar a la de la mayoría de terópodos más modernos, pero no hubo parentesco directo, sino una evolución convergente.
El más emblemático de la familia, y que le da nombre, es el
Herrerasaurus.
Con unos 6 metros del morro a la cola, poseía un cráneo alargado y una mandíbula con dientes afilados, adaptados para su dieta carnívora.
Su cuerpo era esbelto, con extremidades robustas y un pubis vertical. Las vértebras sacras eran poco fusionadas, permitiendo una locomoción flexible.
Sus patas delanteras eran relativamente largas, con metacarpianos robustos, lo que sugiere una capacidad para manipular presas.