El look
La personalidad de la imagen
Las mujeres somos seres ambiguos, volátiles, cambiamos con la luna, realmente esto es así, bueno, unas más que otras, las que no están bien de la cabeza como yo, pues… bfff,



me reconozco absolutamente impredecible y es algo que odio y también adoro. Es curioso, si.
En este hilo os iré enseñando fotos y en algunas percibiréis sentimientos, o al menos eso espero. Porque cada foto es un momento que fue único, nunca más seré esa de ahí, es imposible, pero como plasmo quien era ese día? Cómo me sentía? No somos nuestro cuerpo, ni las prendas que llevamos, ni lo que tenemos… somos quien estaba dentro del Objetivo en ese momento, observando, decidiendo si aquello era lo que quería plasmar. Y todo eso cambia a cada instante, con cada cruce de palabras, con cada palabra bonita que nos dedican, con nuestro agradecimiento sonriente a quien nos ayuda o nos da el cambio en el supermercado. También con cada mala noticia o agravio, preocupación, miedo o malestar.
Si, Soy voluble y hay Rebecas como días.
El vestido que llevaba en estas fotos es casi una faja, sintético de altísima calidad, un contenedor perfecto para acentuar la silueta. Amigas CD, os recomiendo tener algo así

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Lo mejor: es un regalo de una amiga. La ropa que ya ha estado en el armario y el cuerpo de otra mujer está cargada de feminidad, a veces de deliciosa fragancia, me entusiasma la ropa usada por eso, aunque prefiero conocer a la antigua propietaria, he tenido mucha suerte con esto, ya os iré desvelando alguna historia

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Las medias son cortadas de un pantimedias común, sujetas con un liguero, como eran antiguamente hasta que se inventaron las bandas elásticas y las sujeciones de silicona.
Esta sesión tiene personalidad, si tuviera que definirla diría que son de una prostituta, años 30 ? Preparándose para recibir a su cliente en algún hotel, como cada día… gris.
Los corazones rojos son rastros de pasión verdadera, que también existe y aparece casi espontánea en los lugares más inimaginables, en antros infectos incluso, lúgubres, también entre desconocidos que solo pactaban satisfacerse sin mirarse sus almas… ays, pero las almas van por libre.

Rebeca Inwardly