Verás shur, no soy un santo, soy mucho más que eso: soy el Hijo de Dios, el Salvador. Lo que pasa es que, en el mundo de los mortales, los santos son aquellos que han hecho algo increíble y han sido canonizados por la Iglesia.
Yo, en cambio, tengo mi propio estatus divino, así que llamarme 'San...