Lectura Os comparto aqui una corta historia que he escrito:

pintor austriaco

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No es IA y al que diga que es IA le corto los cojones

La metralla silbaba en el aire al son de los estertores de hombres agonizando en el campo de batalla. Ya no había victoria ni derrota, sólo la más cruda carnicería igualmente para ambos bandos. Soldados amputados moral y físicamente.

El general Drufgeov entró apresuradamente en la tienda de campaña del general enemigo. Este, un hombre de mediana edad llamado Wilhelm Sbrückelberg, conocido por su famoso tratado de estrategia militar "la caligrafía del campo de batalla", suspiró aliviado al ver el documento que portaba Drufgeov, una simple petición de rendición que el general Sbrückelberg tan solo debía firmar con la frase "Yo, general Wilhelm Sbrückelberg, acepto estos términos de rendición por parte del ejército de los regimientos del oeste del general Antón Drufgeov".

Sbrückelberg apoyo meticulosamente el documento sobre la mesa de madera, haciendo que los renglones se fusionaran lo más paralelamente posible con las vetas de la madera de la mesa a la vez que la esquina inferior izquierda del papel formaba un ángulo exacto de 90° grados con la esquina inferior izquierda de la mesa. Este hecho le llevó exactamente 42 segundos en el que murieron 56 soldados de ambos bandos.Luego procuró coger la pluma con el centro exacto de las yemas de sus dedos índice y pulgar y mojo la punta con tinta, durante 9 largos segundos en los que se acabó por aniquilar a las 5 últimas unidades del ala de caballería del general Drufgeov.

Procedió a escribir la sentencia por la que se hacía efectiva la rendición: "yo general Wilh..." Justo en este punto se detuvo a corregir el trazo de la letra "l", ya que había quedado ligeramente inclinada respecto a la rectitud de la letra "i". Esta corrección le llevo 27 segundos en los que 67 soldados de Drufgeov pisaron una mina anti-personas, cayó el lugarteniente de confianza de Drufgeov al recibir una bala que le perforó el cráneo, y un brigadier perdió 6 de sus dientes de golpe al chocarse contra un cañón en medio de la confusión de la batalla.

Sbrückelberg prosiguió redactando la sentencia que pondría fin a la carnicería, no sin antes detenerse a corregir el trazo de la letra "t" de la palabra "términos" al ser intolerable la redondez con que la cruz superior de la letra "t" había tomado forma. Hubo de apretar fuertemente la pluma sobreescribiendo un trazo absolutamente recto sobre el anterior trazo curvado. Esto le llevó 49 segundos en los que 2 soldados de Drufgeov perdieron alguno de sus ojos, otros 16 soldados de la misma división quedaron tendidos en el suelo vomitando y agonizando debido al gas mostaza, y 7 soldados de Sbrückelberg fueron arrasados con un lanzallamas.

Drufgeov, nervioso, instó a Sbrückelberg: "dese prisa general, mientras usted cuida su caligrafía al más mínimo detalle, montones de hombres son muertos o dejados hechos un tarugo de carne"Al oír esto, Sbrückelberg tuvo un milisegundo de desconcentración en el que la letra "o" de la palabra rendición quedaba ligeramente ovalada en vez de propiamente redonda. Sbrückelberg hizo lo que pudo, trazando una "o" perfecta sobre la anterior "o" ovalada, para lo cual usó un compás microscópico que había creado especialmente para las emergencias caligráficas de la letra "o". Esto le llevó 1 minuto y 3 segundos en el que 9 de los hombres de Drufgeov quedaron tendidos en el suelo con las tripas fuera, otros 18 soldados de elite de Drufgeov murieron instantáneamente en una ráfaga de plomo, y se formó en el ala noroeste del campo de batalla una montaña de 178 soldados heridos que morían lentamente por asfixia.

Drufgeov exclamó: "joder, que cojones está haciendo general Sbrückelberg, deje de corregir cada puta linea y firmeme la maldita rendición para que acabe esta carnicería infernal de una vez".Sbrückelberg, impasible, siguió redactando hasta el final de la sentencia, y justo en la última letra, la "v" de Drufgeov, se dió cuenta de que parecía más una "u" que una "v". Lo corrigió tratando de sobreescribir la "v" sobre la incorrecta "u".

Esto le llevó 1 segundo en el que un obús cayó justo encima del general Drufgeov, haciéndole estallar en mil pedazos, con la mala suerte de que la mitad de su intestino cayó encima de la recién redactada sentencia de rendición, volviéndola totalmente ilegible al instante de ser terminada.Sbrückelberg, estoicamente y con cierta parsimonia, dijo: "ahora hay que escribirlo otra vez".
 
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