Yo creo que con el tema de la vivienda estamos apuntando mal y responsabilizando a quien no corresponde. Sinceramente, no conozco muchos marroquíes propietarios, pero sí bastantes sudamericanos que han comprado vivienda, pagando al contado, al igual que ocurre en la mayoría de las operaciones que se están haciendo hoy en día, donde ya casi no se compra a crédito. Y en la mayoría de los casos no compran para especular, sino para vivir ellos mismos, además de venir acompañados de emprendimientos o negocios que terminan generando actividad económica, pagando impuestos e incluso creando empleo. Eso no me parece el problema.
El problema real son los fondos de inversión y la legislación que existe alrededor de la vivienda y la ocupación. Los grandes fondos compran edificios enteros y terminan expulsando a la gente de los barrios de toda la vida porque transforman la vivienda en un simple activo financiero. Y ahí sí la legislación ha sido demasiado permisiva.
El turismo también es un arma de doble filo: por un lado genera empleo y movimiento económico, pero por otro lado acaba expulsando a muchos vecinos de sus propios barrios y tensionando todavía más el mercado.
Además, conozco bastante gente con una segunda vivienda —o incluso más propiedades— que las tiene vacías no por especulación, sino porque fueron los ahorros de toda una vida, una inversión para sus hijos o simplemente un patrimonio familiar. Mucha de esa gente las pondría en alquiler si existiera una mayor seguridad jurídica y leyes que realmente protegieran tanto al propietario como al inquilino.
El problema de la vivienda es serio y grave, pero los principales responsables son quienes gobiernan y legislan, tanto a nivel estatal como autonómico, porque llevan años sin afrontar el problema de fondo y prefiriendo señalar culpables fáciles en lugar de tomar medidas eficaces.