Cultura Españoles que asombraron al mundo.

Pedro Luis Serrano (o Pedro de Serrano) fue un capitán y marinero español que, alrededor de 1526, sobrevivió a un naufragio en el Mar Caribe. Su historia es considerada una de las primeras crónicas de un náufrago que logró sobrevivir en condiciones extremas, y se le atribuye haber inspirado la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe. La historia fue documentada por el cronista Inca Garcilaso de la Vega en 1609 y se conserva en el Archivo General de Indias.

El naufragio
Serrano, de origen cántabro, era capitán de un patache, una embarcación pequeña de dos mástiles utilizada para exploración o transporte. Durante un viaje, una tormenta hundió su barco, y Serrano, un excelente nadador, logró llegar a un banco de arena en el Caribe, conocido hoy como Banco Serrana en su honor. Este lugar era un islote desolado, sin agua potable, vegetación ni leña, lo que hacía la supervivencia casi imposible.


Supervivencia
Serrano pasó siete u ocho años en el islote (las fuentes varían en la duración exacta). Durante este tiempo, enfrentó condiciones extremas:
Agua: Recolectaba agua de lluvia usando caparazones de tortugas marinas.
Comida: Se alimentaba de tortugas, peces y aves marinas, que cazaba o pescaba con herramientas improvisadas.
Refugio: Construyó un refugio rudimentario para protegerse del sol y las tormentas.
Fuego: Logró encender fuego (probablemente frotando piedras o madera), lo que fue clave para cocinar y mantenerse caliente. Esto era un desafío en un lugar sin leña.

Más tarde, otro náufrago llegó al islote, pero la convivencia fue tensa, y las fuentes sugieren que hubo conflictos antes de que ambos aprendieran a colaborar. Finalmente, fueron rescatados por un barco que los avistó, y Serrano regresó a Europa, llevando consigo su “pelaje” (su barba y cabello crecidos) como prueba de su odisea. Incluso viajó a Alemania para mostrar su historia, según algunos relatos.
Impacto cultural
La historia de Serrano, narrada por Garcilaso de la Vega, se convirtió en un mito americano del náufrago solitario. Su relato influyó en escritores como Defoe, quien publicó Robinson Crusoe en 1719, y otros autores que exploraron el tema del aislamiento y la supervivencia. Su figura es vista como un prototipo del náufrago resiliente.
 
Pepe Llulla
Uno de los personajes más peligrosos de los Estados Unidos en el siglo XIX era originario de Maó
Josep Llull, conocido como Pepe Llulla, emigró a Nueva Orleans y se granjeó una fama de rival letal

llulla en duelo
Dicen que no hubo pelea que perdiera. Y sin embargo participó en incontables duelos dejando un reguero de muerte a su paso. No tenía mal genio ni estaba desequilibrado. En aquellos tiempos era frecuente en aquella parte del mundo desarrollar duelos por honor. En la espada y en el cuerpo a cuerpo, nadie podía con el menorquín. Su fama alcanzó tal envergadura que se forjó una leyenda, hasta el momento, prácticamente desconocida en nuestra isla.

Nacido en Maó en el año 1815, Llull se enroló desde muy joven en barcos de cabotaje, con camarote pagado por su familia, para formar parte después de la tripulación de naves de altura que le llevaron desde las aguas del Norte hasta las costas africanas en las que traficó con esclavos. Otras obras nos certifican la relación de mahoneses con el tráfico de personas en aquellas épocas y lugares. Su carácter no le mantuvo mucho tiempo aquí y pronto se instaló en Nueva Orleans. Con veinte años trabajó en un bar, encargado de no dejar pasar a gente de mal vivir o que pudiera acarrear problemas. Su destreza en la pelea, a cuchillo o en el cuerpo a cuerpo, se demostró aún más a partir de aquel instante.

Algunas crónicas locales de aquellos tiempos describen al de Maó como un hombre sereno, de hablar pausado, introvertido y que jamás probó el alcohol. Presumía de tener pocos amigos pero muy fieles. Con el tiempo, su instinto para los negocios, le permitió adquirir un bar y más adelante negociando con maderas y terrenos. No le fueron mal las cuentas pues acabó con una pequeña fortuna en fincas, bares y barcos. Su defensa de sus orígenes le pusieron a prueba frente a muchos detractores de España, particularmente cuando se granjeó la enemistad de muchos cubanos contrarios a la política española de aquellos tiempos. Se dice que su tesoro más preciado era un retrato suyo con una corona de laurel y la dedicatoria

A Don José Llulla por su determinación en la defensa del honor Nacional en contra de los traidores de Nueva Orleans.
Aquel cuadro estaba bordado con los cabellos de las mujeres españolas que vivían en Cuba, quienes se cortaron el pelo para rendirle este homenaje. Su forma de pelear era conocida por carecer de animosidad hacia el adversario y por no insultar jamás ni “calentar” los duelos. Tenía fama de no haber comenzado jamás ninguna pelea, aunque llevó a feliz término todas en las que se vio involucrado. Imbatible en reyertas a mano limpia, poseía además una gran puntería siendo capaz, según los testigos, de quebrar un huevo, colocado sobre la cabeza de su hijo a más de treinta pasos y arrancar la pipa de la boca, o una moneda sujetada por algunos de sus amigos, lo que no deja de ser una proeza dada la fiabilidad de las armas de entonces.

Los periódicos de la época reseñaban en la década de los años 30 del siglo XIX al menos un duelo diario, llegando a contabilizar diez en un solo día. No es de extrañar que Llulla se viera involucrado en más de una de estas peleas o duelos -entonces bien vistos para arreglar cuentas- pese a que su fama le precedía y pocos se atrevieron a retarle. Quienes lo hicieron no sobrevivieron. Llulla murió de muerte natural a los 73 años de edad en su casa y miles de personas fueron a testimoniar el respeto que le tenían en el día de su funeral. La muerte le sobrevino en su cama de la mansión de su finca de la isla de Grande Terre, en Jefferson Parish, Louisiana, el 3 de Julio de 1888, justo cuando había comprado una gran extensión de terreno en la zona de “Cheniere Caminada”, que luego fue arrasada por un huracán en 1893, con la intención de fundar una gran plantación de naranjas.

Una de las pocas fotos que se conservan de este interesante personaje ha sido recuperada recientemente por Pablo Cardona, miembro del grupo de facebook de Fotos antiguas de Menorca. (Es el de la izquierda)



 
El Cid, el Gran Capitán, Juan de la Cosa, Vasco Núñez de Balboa, Alonso de Ojeda, Don Pelayo, Juan de la Cierva, Narciso Monturiol, Antonio Gaudí, Chimo Bayo, el Empecinado,
Chimo Bayo no sé yo shur 😂
 
Pepe Llulla
Uno de los personajes más peligrosos de los Estados Unidos en el siglo XIX era originario de Maó
Josep Llull, conocido como Pepe Llulla, emigró a Nueva Orleans y se granjeó una fama de rival letal

llulla en duelo
Dicen que no hubo pelea que perdiera. Y sin embargo participó en incontables duelos dejando un reguero de muerte a su paso. No tenía mal genio ni estaba desequilibrado. En aquellos tiempos era frecuente en aquella parte del mundo desarrollar duelos por honor. En la espada y en el cuerpo a cuerpo, nadie podía con el menorquín. Su fama alcanzó tal envergadura que se forjó una leyenda, hasta el momento, prácticamente desconocida en nuestra isla.

Nacido en Maó en el año 1815, Llull se enroló desde muy joven en barcos de cabotaje, con camarote pagado por su familia, para formar parte después de la tripulación de naves de altura que le llevaron desde las aguas del Norte hasta las costas africanas en las que traficó con esclavos. Otras obras nos certifican la relación de mahoneses con el tráfico de personas en aquellas épocas y lugares. Su carácter no le mantuvo mucho tiempo aquí y pronto se instaló en Nueva Orleans. Con veinte años trabajó en un bar, encargado de no dejar pasar a gente de mal vivir o que pudiera acarrear problemas. Su destreza en la pelea, a cuchillo o en el cuerpo a cuerpo, se demostró aún más a partir de aquel instante.

Algunas crónicas locales de aquellos tiempos describen al de Maó como un hombre sereno, de hablar pausado, introvertido y que jamás probó el alcohol. Presumía de tener pocos amigos pero muy fieles. Con el tiempo, su instinto para los negocios, le permitió adquirir un bar y más adelante negociando con maderas y terrenos. No le fueron mal las cuentas pues acabó con una pequeña fortuna en fincas, bares y barcos. Su defensa de sus orígenes le pusieron a prueba frente a muchos detractores de España, particularmente cuando se granjeó la enemistad de muchos cubanos contrarios a la política española de aquellos tiempos. Se dice que su tesoro más preciado era un retrato suyo con una corona de laurel y la dedicatoria

A Don José Llulla por su determinación en la defensa del honor Nacional en contra de los traidores de Nueva Orleans.
Aquel cuadro estaba bordado con los cabellos de las mujeres españolas que vivían en Cuba, quienes se cortaron el pelo para rendirle este homenaje. Su forma de pelear era conocida por carecer de animosidad hacia el adversario y por no insultar jamás ni “calentar” los duelos. Tenía fama de no haber comenzado jamás ninguna pelea, aunque llevó a feliz término todas en las que se vio involucrado. Imbatible en reyertas a mano limpia, poseía además una gran puntería siendo capaz, según los testigos, de quebrar un huevo, colocado sobre la cabeza de su hijo a más de treinta pasos y arrancar la pipa de la boca, o una moneda sujetada por algunos de sus amigos, lo que no deja de ser una proeza dada la fiabilidad de las armas de entonces.

Los periódicos de la época reseñaban en la década de los años 30 del siglo XIX al menos un duelo diario, llegando a contabilizar diez en un solo día. No es de extrañar que Llulla se viera involucrado en más de una de estas peleas o duelos -entonces bien vistos para arreglar cuentas- pese a que su fama le precedía y pocos se atrevieron a retarle. Quienes lo hicieron no sobrevivieron. Llulla murió de muerte natural a los 73 años de edad en su casa y miles de personas fueron a testimoniar el respeto que le tenían en el día de su funeral. La muerte le sobrevino en su cama de la mansión de su finca de la isla de Grande Terre, en Jefferson Parish, Louisiana, el 3 de Julio de 1888, justo cuando había comprado una gran extensión de terreno en la zona de “Cheniere Caminada”, que luego fue arrasada por un huracán en 1893, con la intención de fundar una gran plantación de naranjas.

Una de las pocas fotos que se conservan de este interesante personaje ha sido recuperada recientemente por Pablo Cardona, miembro del grupo de facebook de Fotos antiguas de Menorca. (Es el de la izquierda)



Desconocía por completo su historia. Me ha dado curiosidad, voy a indagar.
 
Mónico Sánchez Moreno (1880-1961) fue un destacado inventor e ingeniero eléctrico español, originario de Piedrabuena, Ciudad Real. A pesar de sus orígenes humildes, logró codearse con figuras de la física mundial como Nikola Tesla y Thomas Edison.
Es principalmente conocido por ser un pionero de la electromedicina y, sobre todo, por inventar el aparato portátil de rayos X y corrientes de alta frecuencia, un dispositivo mucho más ligero y manejable que los existentes en su época. Este invento fue crucial, por ejemplo, durante la Primera Guerra Mundial, donde fue utilizado en las ambulancias de campaña. Se sabe que Marie Curie adquirió 60 unidades de sus equipos para las ambulancias francesas.
Mónico Sánchez inició sus estudios de forma autodidacta y a distancia en Madrid, y luego emigró a Nueva York en 1904. Allí se formó y desarrolló sus innovaciones, llegando a fundar su propia empresa, la European Sánchez Electrical. Sorprendentemente, decidió trasladar toda la producción y la sede de su compañía de la bulliciosa Nueva York a su pueblo natal, Piedrabuena, a partir de 1911, con la intención de convertirlo en un centro de innovación tecnológica. Creó un laboratorio-fábrica de 3.500 metros cuadrados con 50 trabajadores, lo que se considera el primer laboratorio de electricidad de España.
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Falleció en Piedrabuena en 1961. Su legado es recordado en su localidad natal, donde incluso existe un Instituto de Educación Secundaria con su nombre y se prepara un museo para reivindicar su figura.
 
¿Por qué no he sabido de este hilo hasta hoy?.

¿Por qué?
 
Alejandro Campos Ramírez, más conocido por su seudónimo Alejandro Finisterre (en homenaje a su pueblo natal), fue una figura fascinante y multifacética nacida en Fisterra, La Coruña, en 1919 y fallecido en Zamora en 2007.
Es mundialmente reconocido por ser el inventor del futbolín (también conocido como metegol en otros lugares). La idea del futbolín surgió en 1937, durante la Guerra Civil española. Alejandro, con 17 años, resultó herido gravemente en un bombardeo en Madrid y fue trasladado a un hospital en Montserrat (Barcelona), donde compartía convalecencia con otros niños heridos. Al no poder jugar al fútbol, se inspiró en el tenis de mesa para crear un "fútbol de mesa" que pudiera ser disfrutado por quienes no podían moverse. Le pidió a un amigo carpintero, Francisco Javier Altuna, que construyera su diseño, dando origen a este popular juego. Aunque las circunstancias de la guerra le hicieron perder los papeles de la patente en su exilio, logró que una empresa de París le reconociera sus derechos años después.
 
Pedro Luis Serrano (o Pedro de Serrano) fue un capitán y marinero español que, alrededor de 1526, sobrevivió a un naufragio en el Mar Caribe. Su historia es considerada una de las primeras crónicas de un náufrago que logró sobrevivir en condiciones extremas, y se le atribuye haber inspirado la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe. La historia fue documentada por el cronista Inca Garcilaso de la Vega en 1609 y se conserva en el Archivo General de Indias.

El naufragio
Serrano, de origen cántabro, era capitán de un patache, una embarcación pequeña de dos mástiles utilizada para exploración o transporte. Durante un viaje, una tormenta hundió su barco, y Serrano, un excelente nadador, logró llegar a un banco de arena en el Caribe, conocido hoy como Banco Serrana en su honor. Este lugar era un islote desolado, sin agua potable, vegetación ni leña, lo que hacía la supervivencia casi imposible.


Supervivencia
Serrano pasó siete u ocho años en el islote (las fuentes varían en la duración exacta). Durante este tiempo, enfrentó condiciones extremas:
Agua: Recolectaba agua de lluvia usando caparazones de tortugas marinas.
Comida: Se alimentaba de tortugas, peces y aves marinas, que cazaba o pescaba con herramientas improvisadas.
Refugio: Construyó un refugio rudimentario para protegerse del sol y las tormentas.
Fuego: Logró encender fuego (probablemente frotando piedras o madera), lo que fue clave para cocinar y mantenerse caliente. Esto era un desafío en un lugar sin leña.

Más tarde, otro náufrago llegó al islote, pero la convivencia fue tensa, y las fuentes sugieren que hubo conflictos antes de que ambos aprendieran a colaborar. Finalmente, fueron rescatados por un barco que los avistó, y Serrano regresó a Europa, llevando consigo su “pelaje” (su barba y cabello crecidos) como prueba de su odisea. Incluso viajó a Alemania para mostrar su historia, según algunos relatos.
Impacto cultural
La historia de Serrano, narrada por Garcilaso de la Vega, se convirtió en un mito americano del náufrago solitario. Su relato influyó en escritores como Defoe, quien publicó Robinson Crusoe en 1719, y otros autores que exploraron el tema del aislamiento y la supervivencia. Su figura es vista como un prototipo del náufrago resiliente.
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Chimo Bayo no sé yo shur 😂
Puede parecer coña pero en serio te lo digo, su estilo es único, aunque podamos definirlo como mákina o "bacalao" usaba sintetizadores analógicos pero con un estilo makinero, nadie ha hecho nada parecido. Grande Chimo, y yo viví esa época aunque no en Valencia pero he escuchado sus temas en discotecas de la época.
 
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