Podéis ponerme un uniforme y dejarme el cráneo como un melón,
Podéis cambiar mi guitarra por un fusil de repetición.
Podéis llevarme al calabozo y tirar la llave al callejón,
Y yo maldeciré mi suerte cuando friegue el suelo del barracón.
Pero no, no, no, oh, no, no, no, no
No podéis romper mi...