Esta es de esas pelis que empiezan casi como un drama carcelario y acaban siendo una bomba bélica bastante salvaje para su época. La premisa ya mola: un oficial recibe la misión de entrenar a doce soldados condenados a muerte o a largas penas para enviarlos a una misión suicida en la Segunda Guerra Mundial. Vamos, que no son héroes ejemplares, son tipos conflictivos, violentos, con historial chunga. Carne de cañón con uniforme.
El que lleva el cotarro es Lee Marvin, con esa cara de tipo duro que no necesita levantar la voz para imponer. Hace de oficial que no es ningún santito, pero que ve en esos hombres algo más que escoria militar. No es sentimental, pero tampoco es un sargento caricatura. Y eso le da peso a la peli.
Entre los doce hay de todo, pero destacan caras que luego serían míticas, como Charles Bronson y Donald Sutherland. Este último tiene momentos muy peculiares, casi incómodos, que le dan un aire raro al grupo. Forero medio. Lo bueno es que no intentan que todos te caigan bien. Algunos son directamente desagradables, y la peli no lo disfraza.
La primera parte es puro entrenamiento y choque de egos. Es larga, sí, pero sirve para que conozcas al grupo y veas cómo pasan de odiarse a funcionar como equipo. Luego la misión final es bastante cruda, sin demasiado heroísmo limpio. Más sucia, más incómoda.