A ver como te lo explico pero en prosa:
En el andén de la estación, se quedó Alguienigena, solo,mirando cómo partía el trenque llevaba a su amor y a su amigo.
Ella dijo, "volveré pronto,solo vamos a hablar, no te preocupes".Pero en su mirada había un brilloque encendía sospechas y temores.
El tren se deslizó por las vías,como serpiente de metal y humo,y Alguienigena sintió en su pechoun nudo de dudas y presagios.
Ella y su amigo se fueron juntos,lejos de sus ojos y su alcance,y mientras el tren avanzaba,sus pensamientos se llenaban de sombras.
La noche cayó y con ellael silencio se volvió ensordecedor.Imaginaba risas y miradas,caricias furtivas y secretos.
Cada estación era un paso máshacia el abismo de la incertidumbre.Cada kilómetro un latidode angustia y desasosiego.
Pasaron las horas, lento tormento,y en la oscuridad de su cuarto,Alguienigena luchaba con sus miedos,sintiéndose atrapado y sin consuelo.
En otro lugar, entre risas y copas,ella y su amigo se acercaban.Las palabras se hicieron humo,las promesas, niebla.
El destino tejía su tela,intrincada y cruel,y aunque dijeron que solo hablarían,el deseo dictaba otra historia.
Alguienigena, solitario,esperaba el retorno con esperanza,sin saber que en el tren de vueltaviajarían mentiras y desengaños.
Cuando al fin el tren regresó,sus ojos buscaron los de ella,y en el brillo de su sonrisaencontró la respuesta a su dilema.
No hubo palabras que lo explicaran,solo gestos y silencios incómodos.El viaje había sido más que una charla,era el preludio de un adiós inevitable.
Alguienigena supo entoncesque el amor, a veces, se va sin aviso,que las promesas pueden ser traicioneras,y que en los trenes también se llevan los sueños rotos.