General ¿Que es para vosotros el rencor?

Soy rencoroso y vengativo. A morir

Odio a mucha gente, muchisima (y no es broma)
 
Soy rencoroso y vengativo. A morir

Odio a mucha gente, muchisima (y no es broma)
La venganza no lleva a nada, buen hombre.

De hecho, cuanto más rencor acumules, más probable es que broten enfermedades
 
La venganza no lleva a nada, buen hombre.

De hecho, cuanto más rencor acumules, más probable es que broten enfermedades
Si lo se…..lo controlo a mi manera. No me hace perder la cabeza peri es algo que no puedo remediar
 
Solo guardo rencor a un par de malas personas que han ido a joder por joder. Gente tóxica a la que le divierte putear a los demás.
 
Ojo por ojo y diente por diente, a la larga todos ciegos y mellaos...
 
Soy tan rencoroso que se me olvidan todas las mierdas, no como mi mujer que abre el cajón y se desborda cual Dana valenciana
 
¿Sois rencorosos? ¿Es justificable sentir rencor?

No hay mayor veneno que el rencor.

"Cuando alguien nos ha hecho mal, ardemos en ira y odio.
¿Por qué, entonces, repetimos el mismo mal del cual culpamos a los demás?"
-Atribuido a Buda.
 
El rencor envenena.

No hace mucho, se paró a hablarme cuando iba por la calle, el que me hizo Bullying, y no le negué la conversación.

Es una tontería vivir con odio, si es algo por lo que realmente, no merece la pena.

+1000
 
Que no le llega al otro sino que se queda dentro de uno y te vas a la puta.

Yo soy más de explotar sin pensar pero odiar guardando el recuerdo no.
 
Me preocupa que te muerdas la lengua y te envenenes :(

No soy de rencor, pero si la afrenta lo merece mando un par de búlgaros a repartir abrazos y besos
A los hermanos Petrov ?!?!? Yo los hisse iamar alguna bes
 
No poder pasar página,
rencor .
 
¿Sois rencorosos? ¿Es justificable sentir rencor?



Os leo chumachos
Ya no, de joven mucho, con los años cada vez merece menos la pena andar jodido o perdiendo el tiempo por un cabreo con nadie...y menos alguien al que le importo una mierda.
 
Soy rencoroso de primeras,pero luego se me pasa.
 
El rencor, amigo, es un veneno que te bebes a sorbos cada noche mientras piensas en todo lo que pudo haber sido y no fue. Es ese cuchillo oxidado que llevas clavado en las entrañas, y aunque duele como el infierno, te niegas a sacarlo porque es lo único que te recuerda que alguna vez estuviste vivo.

Yo la amé. Claro que sí. Era joven, hermosa de esa manera que te desarma, delicada como una copa fina en un bar lleno de borrachos. Venía con sus cicatrices, su historia rota de familia humilde, de paredes húmedas y cuentas que nunca se podían pagar. La amé porque creí que podía protegerla, porque me hacía sentir como si aún quedara algo en mí que valiera la pena. Quería salvarla, aunque, ahora lo sé, eso nunca es amor, es una maldita fantasía de redención.

Le di todo. Mi tiempo, mi paciencia, mi cama, mi maldito corazón. ¿Y qué hizo ella? Se lo entregó a otros. Se acostó con ellos, con una frialdad que todavía me quema. Y luego me miraba a la cara, sonreía, me decía que me quería, mientras yo tragaba las mentiras porque prefería eso a enfrentar la verdad. Como un idiota, le di otra oportunidad. Y me apuñaló de nuevo. Más profundo esta vez. Supongo que así funciona: cuando alguien sabe dónde herir, lo hace mejor la segunda vez.

Eso, amigo, eso es el rencor. No es solo el odio. Es el amor que no se fue del todo, la parte que sigue queriéndola a pesar de todo, la que recuerda cómo sonreía, cómo reía, cómo era cuando las cosas aún tenían sentido. Es ese fuego lento que no te calienta, solo te consume. Porque no importa cuánto la odies, no puedes negar que la amaste. Y eso es lo peor. El rencor no es otra cosa que el amor que se pudrió, y el maldito hedor nunca se va.
 
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El rencor, amigo, es un veneno que te bebes a sorbos cada noche mientras piensas en todo lo que pudo haber sido y no fue. Es ese cuchillo oxidado que llevas clavado en las entrañas, y aunque duele como el infierno, te niegas a sacarlo porque es lo único que te recuerda que alguna vez estuviste vivo.

Yo la amé. Claro que sí. Era joven, hermosa de esa manera que te desarma, delicada como una copa fina en un bar lleno de borrachos. Venía con sus cicatrices, su historia rota de familia humilde, de paredes húmedas y cuentas que nunca se podían pagar. La amé porque creí que podía protegerla, porque me hacía sentir como si aún quedara algo en mí que valiera la pena. Quería salvarla, aunque, ahora lo sé, eso nunca es amor, es una maldita fantasía de redención.

Le di todo. Mi tiempo, mi paciencia, mi cama, mi maldito corazón. ¿Y qué hizo ella? Se lo entregó a otros. Se acostó con ellos, con una frialdad que todavía me quema. Y luego me miraba a la cara, sonreía, me decía que me quería, mientras yo tragaba las mentiras porque prefería eso a enfrentar la verdad. Como un idiota, le di otra oportunidad. Y me apuñaló de nuevo. Más profundo esta vez. Supongo que así funciona: cuando alguien sabe dónde herir, lo hace mejor la segunda vez.

Eso, amigo, eso es el rencor. No es solo el odio. Es el amor que no se fue del todo, la parte que sigue queriéndola a pesar de todo, la que recuerda cómo sonreía, cómo reía, cómo era cuando las cosas aún tenían sentido. Es ese fuego lento que no te calienta, solo te consume. Porque no importa cuánto la odies, no puedes negar que la amaste. Y eso es lo peor. El rencor no es otra cosa que el amor que se pudrió, y el maldito hedor nunca se va.
Gol de Romario
 
Gol de Romario
Sé que a veces pensáis que mis relatos son falsos, que todo es una invención de un tipo borracho escribiendo mierda a la luz de una lámpara rota. Pero no, hijos de puta, toda esta mierda es real. Todo lo que cuento, lo viví, lo sufrí, lo tragué como un trago largo de whisky barato. Y esa mujer, esa hija de puta, me destrozó el corazón.

No fue como en las películas, ni como en esos libros cursis que tanto os gustan. No hubo música suave ni atardeceres dorados. Fue más bien como una patada en los cojones en medio de la noche. Te arrastra al abismo y te deja allí, tirado, sin esperanza y con las entrañas retorcidas. Y lo peor es que, mientras te destroza, te hace sentir como si tú fueras el culpable de todo. Como si tú hubieras hecho algo mal por amarla demasiado, por entregarle todo lo que tenías. Y eso, amigos míos, es lo que te mata.
 
Sé que a veces pensáis que mis relatos son falsos, que todo es una invención de un tipo borracho escribiendo mierda a la luz de una lámpara rota. Pero no, hijos de puta, toda esta mierda es real. Todo lo que cuento, lo viví, lo sufrí, lo tragué como un trago largo de whisky barato. Y esa mujer, esa hija de puta, me destrozó el corazón.

No fue como en las películas, ni como en esos libros cursis que tanto os gustan. No hubo música suave ni atardeceres dorados. Fue más bien como una patada en los cojones en medio de la noche. Te arrastra al abismo y te deja allí, tirado, sin esperanza y con las entrañas retorcidas. Y lo peor es que, mientras te destroza, te hace sentir como si tú fueras el culpable de todo. Como si tú hubieras hecho algo mal por amarla demasiado, por entregarle todo lo que tenías. Y eso, amigos míos, es lo que te mata.
De acuerdo. Sí marcas dos goles antes del descanso te dejó irte al carnaval de Río de Janeiro
 
Hoy se cumplen 27 años de aquella vez que me llamaste rencoroso…..
Imagínate….
 
Soy tan rencoroso que se me olvidan todas las mierdas, no como mi mujer que abre el cajón y se desborda cual Dana valenciana
Las mujeres tenemos eso, llámalo don, virtud, capacidad, mérito, carisma.....
 
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