Titovic
Shurmano Infinite
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Hades, apodado "el invisible", hijo de los titanes Cronos y Rea. Es el mayor de los hijos de Cronos. Le tocó gobernar el inframundo después de la batalla llamada Titanomaquia.
El reino de Hades estaba lleno de espíritus y sombras que un día habían sido seres mortales. Nadie recordaba quien había sido en su vida anterior, pues todos habían bebido de las aguas del inframundo conocido como el río del olvido.
En el Hades no se distinguían ni buenos ni malos; se condenaba solo a los que ofendieron a los dioses.
Hades era el mayor de los hijos de Cronos. Tuvo tres hermanas; Deméter, Hestia y Hera y dos hermanos; Poseidón y Zeus. Todas ellas formaban los dioses primordiales del Olimpo.
Con el paso del tiempo, Zeus consiguió obligar a su padre Cronos, al que derrotó con ayuda de su madre Rea, a que explusase a sus hermanos de su cuerpo, a los que había engullido nada más nacer. Tras liberarlos, los jóvenes dioses desafiaron el poder de los titanes en la batalla conocida como Titanomaquia con ayuda de los Cíclopes, que les proporcionaron unas armas especiales: Zeus un trueno, Poseidón el tridente y Hades un casco de invisibilidad. Tras 10 años de lucha, la victoria se decantó por los tres hermanos y de ahí el reparto del mundo.
El inframundo.
El dios Hades era el único que no vivía en el monte Olimpo; si no, su reino se localizaba oculto bajo tierra; era un lugar lúgubre y peligroso, del que no se podía escapar; solo hubo 3 excepciones: Hercules (por uno de sus doce trabajos), Teseo y Orfeo.
El comienzo del oscuro reino era la laguna Estigia, en la que llegaban las almas de los muertos de la mano de Hermes; allí les esperaba Caronte, el barquero del inframundo, que se encargaba de trasladarlos a las puertas del Hades, que estas eran vigiladas por Cerbero, un perro de tres cabezas, guardian de las puertas para que ninguna alma escapara del infierno.
Caronte exigía un pago a las almas, un óbolo, que se depositaba debajo de la lengua del difunto; si este no pagaba, el alma vagaba toda la eternidad por la tierra como fantasma (un alma en pena).
Una vez en el Hades, los tres jueces, Mino, Radamantis y Eaco, decidían el destino final de las almas. Si los jueces consideraban que un alma llevó una vida honesta, esta era conducida al río Lete para que bebiera y olvidara todos sus recuerdos y así poder acceder a los idílicos Campos Elíseos, pero por contra, si el alma llevó una vida mala o que había ofendido a los dioses, este caía en manos de las furias, localizado en el nivel más profundo del Hades llamado el Tártaro.
Perséfone.
Hades deseaba tener una consorte. Esta fue Perséfone, hija de Deméter, diosa de la agricultura y hermana de Hades, pero Perséfone no se unió a su tío Hades de forma voluntaria, sino que fue raptada mientras recolectaba flores en un valle próximo a la ciudad de Enna. Hades se enamoró perdidamente de su belleza y no tuvo reparo en llevarse a la joven sin que su madre se diese cuenta. Cuando Deméter se enteró de lo ocurrido, esta se enfureció y lanzó una maldición sobre la tierra que provocó una gran hambruna; aunque los dioses le pidieron que cesara su venganza para la humanidad, ella aseguró que la tierra permanecería estéril hasta que le devolviera a Perséfone. Zeus intervino, quien a través de Hermes solicitó a Hades que devolviese a la joven. Hades accedió, pero este ofreció una semilla de granada, que esta comió (todo lo que se come del inframundo no puede salir). Finalmente se llegó a un acuerdo y se decidió que Perséfone pasaría los fríos inviernos en el reino de su esposo y cuando llegara la primavera podría ascender al mundo de los vivos para estar en compañía de su madre. Este mito representa el ciclo de la vida, la muerte y la cosecha o el origen de la primavera. También es más complejo y mucho más extenso, ya que hay varias teorías que se interpretan de diferentes maneras.
Fuente: Titovica.

