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Francisco García Escalero fue un asesino en serie Español que practicaba la necrofilia y el canibalismo. En 1996 le fueron probados 11 asesinatos pero al alegar enajenación mental fue internado en el psiquiátrico penitenciario de Alicante.
Nació en 1954 en Zamora. Desde pequeño mostró un carácter reservado y le gustaba pasearse por los nichos de noche. Desarrollo impulsos suicidas a una temprana edad y su padre le daba palizas para intentar corregirlo.
En 1970, García Escalero ingresa en el psiquiátrico. Ahí comienza a cometer los primeros delitos a la vez que exploraba casas abandonadas y espiaba a mujeres y parejas por la ventana mientras se masturbaba. Tres años después, sería ingresado en un reformatorio por robar una motocicleta y, al salir de allí, comete su primer delito grave: junto a unos amigos atraca a una pareja cerca del cementerio de la Almudena. Violan a la joven delante de su novio y es condenado a 12 años de cárcel.
Al salir de prisión se vuelve adicto a la bebida y las pastillas y provocan que salga su personalidad más perturbada. Su primera víctima es Paula Martínez, una prostituta toxicómana con la que contacta en la calle Capitán Haya, de Madrid. En agosto de 1987, Paula aparece EN LAS AFUERAS DE MADRID DECAPITADA Y CARBONIZADA.
A partir de aquí AUMENTARÍA la brutalidad de los crímenes. El matamendigos cose los cuerpos a cuchilladas por la espalda, les destroza el cráneo con piedras o los decapita sin más, a algunos incluso les saca las tripas o el corazón con una navaja (a veces incluso probando un bocado de estas partes mutiladas). Después, para borrar el rastro, quemaba lo que quedaba de los cadáveres y les cortaba las yemas de los dedos.
A veces, tras asesinar, practicaba NECROFILIA con los cadáveres.
También frecuentaba cementerios de su zona rompiendo nicho para practicar necrofilia con los cadáveres.
En marzo de 1989, un mendigo llamado Ángel, aparece semi decapitado y con las yemas de los dedos amputadas. Dos meses después, en mayo, otro mendigo de 65 años de nombre Julio, aparece con el cuerpo cosido a puñaladas, el pene amputado y su cuerpo carbonizado. Sus siguientes cinco víctimas aparecen también mutiladas, quemadas y decapitadas.
Debido a sus delirios por las drogas intenta suicidarse lanzándose contra un coche pero solo se fractura una pierna. Es en el hospital donde confiesa sus crímenes.
Fue juzgado en 1995 e ingresado en la prision de Fontcalent donde murio en 1996 tras ir a un reservado de la sala común de la prisión con una ciruela, postre de la cena. Tras la autopsia no se pudo saber si fue un paro cardíaco o un atragantamie
Nació en 1954 en Zamora. Desde pequeño mostró un carácter reservado y le gustaba pasearse por los nichos de noche. Desarrollo impulsos suicidas a una temprana edad y su padre le daba palizas para intentar corregirlo.
En 1970, García Escalero ingresa en el psiquiátrico. Ahí comienza a cometer los primeros delitos a la vez que exploraba casas abandonadas y espiaba a mujeres y parejas por la ventana mientras se masturbaba. Tres años después, sería ingresado en un reformatorio por robar una motocicleta y, al salir de allí, comete su primer delito grave: junto a unos amigos atraca a una pareja cerca del cementerio de la Almudena. Violan a la joven delante de su novio y es condenado a 12 años de cárcel.
Al salir de prisión se vuelve adicto a la bebida y las pastillas y provocan que salga su personalidad más perturbada. Su primera víctima es Paula Martínez, una prostituta toxicómana con la que contacta en la calle Capitán Haya, de Madrid. En agosto de 1987, Paula aparece EN LAS AFUERAS DE MADRID DECAPITADA Y CARBONIZADA.
A partir de aquí AUMENTARÍA la brutalidad de los crímenes. El matamendigos cose los cuerpos a cuchilladas por la espalda, les destroza el cráneo con piedras o los decapita sin más, a algunos incluso les saca las tripas o el corazón con una navaja (a veces incluso probando un bocado de estas partes mutiladas). Después, para borrar el rastro, quemaba lo que quedaba de los cadáveres y les cortaba las yemas de los dedos.
A veces, tras asesinar, practicaba NECROFILIA con los cadáveres.
También frecuentaba cementerios de su zona rompiendo nicho para practicar necrofilia con los cadáveres.
En marzo de 1989, un mendigo llamado Ángel, aparece semi decapitado y con las yemas de los dedos amputadas. Dos meses después, en mayo, otro mendigo de 65 años de nombre Julio, aparece con el cuerpo cosido a puñaladas, el pene amputado y su cuerpo carbonizado. Sus siguientes cinco víctimas aparecen también mutiladas, quemadas y decapitadas.
Debido a sus delirios por las drogas intenta suicidarse lanzándose contra un coche pero solo se fractura una pierna. Es en el hospital donde confiesa sus crímenes.
Fue juzgado en 1995 e ingresado en la prision de Fontcalent donde murio en 1996 tras ir a un reservado de la sala común de la prisión con una ciruela, postre de la cena. Tras la autopsia no se pudo saber si fue un paro cardíaco o un atragantamie