Os cuento mi trauma: crecí frente a frente de un campo, más bien cerro, donde los niños haciamos el salvaje hasta la pubertad. Siempre hemos cogido saltamontes, escarabajos incluso escorpiones de estos chiquitillos. Pues un día, estando en mi calle, se me posó un cigarrón en el hombro, no sé...