Estás utilizando un navegador desactualizado. Puede que no muestre este u otros sitios web correctamente Deberías actualizar o utilizar un navegador alternativo.
Recuerdo que de niño pude presenciar como a un fulano de casi dos metros se lo bajaba a puñetazos otro de metro sesenta con una velocidad espasmótica. Los amigos del gigantón huyeron como ratas.
Mi padre me contó una vez que al poco tiempo de fallecer su hermano, escuchó su voz mientras dormía llamándolo y cada intento más fuerte hasta que se despertó.
Este sitio utiliza cookies para personalizar el contenido, personalizar su experiencia y mantenerlo conectado si se registra.
Al continuar usando este sitio, usted acepta nuestro uso de cookies.