Era el 20 de julio de 1975. Elvis estaba en pleno concierto, entre canciones, bromeando y repartiendo pañuelos a sus fans. De pronto, su mirada se detuvo en algo distinto: una niña pequeña, de pie a la izquierda del escenario. No gritaba, no pedía nada. Solo estaba allí, quieta, como si esperara...