Al fondo a la derecha. La salida parece un retrete, métete dentro y tira de la cadena. Luego, al cabo del rato, vuelve a entrar. Así va la vaina.
Sí, soy el Papa. El cónclave me canonizó como Piquillo II. No soy un gran pontífice, pero ya soy mejor que el soso de Francisco I.